Facundo Sayavedra había ido a luchar por sus derechos y terminó herido por un grupo de hombres que amenazó con matarlo a pocas cuadras de su casa.
El viernes se llevó a cabo la 14° Marcha del Orgullo en La Rioja y toda la comunidad LGBT salió a las calles en defensa de los derechos adquiridos. Facundo Sayavedra fue con sus amigos y, como había sido una linda jornada de lucha, decidieron ir a un bar céntrico. Sin embargo, toda la alegría se esfumó cuando regresaba a su casa. Eran cerca de las 9.30 del sábado, faltaban cinco cuadras para llegar y venía escuchando que un grupo de hombres le gritaba desde la otra vereda. “Puto, sucio, te vamos a matar” (SIC), repetían y decidió no darle importancia hasta que sintió un golpe en la nuca que lo desestabilizó.
Ya en el piso, suplicaba a sus agresores que frenaran. Incluso, reconoció a uno de los hombres y le dijo “pará, soy yo”; pero sus pedidos fueron en vano y enfurecieron a la patota que continuaba pateando en todo el cuerpo al joven de 28 años hasta que perdió el conocimiento. Segundos después, todos desaparecieron y Facundo quedó solo y herido.
Finalmente, fue asistido y quedó en observación el sábado por la intensidad de los golpes. Hoy ya está dado de alta, pero tiene traumatismo de cráneo con dos coágulos, toda la cara inflamada, raspones en todo el cuerpo y mucho dolor en las costillas y pecho: “Parecía que me habían revolcado por todo el piso, estaba lleno de tierra. Yo tengo una discapacidad en el oído derecho desde los 2 años y en medio de la golpiza les pedí que no me pegaran en el oído porque ¿te imaginas perder el otro oído?”.
Pasaron algunos días, pero la sensación de bronca e impotencia no sale de su cuerpo: “Tengo miedo, no quiero salir a la calle porque el agresor que reconocí está suelto y es del barrio”. De acuerdo a su testimonio, se trataría de Rodrigo “Roli” Celada, un vecino de la zona con antecedentes penales.
“Salió hace dos meses de la cárcel. Yo nunca tuve problemas con él, lo cruzaba a veces. En un momento lo vi de frente, lo distinguí y le pedí que parara, pero no me dio tiempo a nada”, precisó Facundo y dijo que a los otros no los reconoció: “En el tumulto vi como a siete. Fue breve, pero horrible, nunca me imaginé que podría pasar esto en pleno día”. A su vez, dijo que es una zona poco transitada y que no hay cámaras de seguridad que puedan ayudar a identificar a los otros atacantes.
De hecho, el joven estudiante de Derecho posteó en sus redes sociales lo que había sucedido y está seguro de que las tías de Celada lo vieron: “Las tengo agregadas porque nos conocemos desde hace muchos años y me tienen cariño. Pero nadie me escribió, lo encubren”.
Sayavedra realizó la denuncia en la fiscalía y espera que en los próximos días haya novedades: “Tiene que tomar su curso la investigación. Ahora me tengo que presentar ante el perito forense para adjuntar en el expediente los informes médicos. Tengo en claro que voy a ir hasta las últimas consecuencias”.
“Cuando le explicaba al fiscal lo que había pasado, preguntaba por qué esta gente está libre. Están permanentemente haciendo daño”, planteó.
Uno de los lemas bajo el cual se marchó el viernes tiene que ver con “rechazar los discursos y acciones de odio hacia la comunidad”, algo que quedó totalmente fuera de lugar con el triste episodio que sufrió Facundo.
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