La crisis en el organismo nacional se agudiza. Tras 19 meses de salarios prácticamente congelados y la falta de insumos básicos, trabajadores optaron por dejar sus puestos. A nivel país, ya son 600 las desvinculaciones.
La crisis que atraviesa Vialidad Nacional ha llegado a un punto crítico. La combinación de un fuerte desfinanciamiento, la falta de operatividad y una prolongada congelación salarial ha empujado a un grupo de trabajadores a adherirse a los programas de retiro voluntario, buscando una salida a la incertidumbre que rodea al organismo.
Según confirmó a MEDIOS RIOJA Esteban Carrizo, referente del sector, la situación ha generado un desgaste insostenible en la plantilla laboral. «Lamentablemente, por la situación económica y la incertidumbre sobre el futuro de Vialidad, muchos compañeros se vieron forzados a optar por algo concreto antes de seguir en un proceso sin respuestas», explicó.
Los números de una salida masiva
A nivel nacional, el fenómeno alcanza a 600 trabajadores. En la provincia de La Rioja, son ocho los agentes que han decidido dar un paso al costado.
En cuanto a los términos de la desvinculación, el esquema ofrecido consiste en el pago del 90% del sueldo, tomando como base un tope de 20 años de antigüedad. En la práctica, esto se traduce en indemnizaciones que, según los casos, oscilan entre los $3,7 millones y los $4 millones. Aunque circulan versiones sobre una nueva tanda de ofrecimientos por parte del Gobierno, desde el gremio aclaran que no existe una comunicación oficial que lo confirme.
Un organismo desmantelado
El impacto del recorte presupuestario no solo se refleja en el personal, sino también en la capacidad operativa para el mantenimiento de las rutas. El panorama que describen los trabajadores es preocupante:
- Falta de insumos: Se reportan períodos sin combustible y una carencia crítica de cubiertas para el parque automotor y la maquinaria pesada.
- Poder adquisitivo: Los trabajadores denuncian que los salarios han permanecido congelados durante 19 meses, con apenas un ajuste menor aplicado en diciembre, lo cual ha deteriorado drásticamente sus ingresos reales frente a la inflación.
Para quienes permanecen en el organismo, el sentimiento dominante es el agotamiento. La falta de inversión y la desidia administrativa han convertido a la incertidumbre en la constante diaria de los trabajadores viales, quienes aguardan señales claras sobre la continuidad y el futuro del sector.
