Las rutas que unen Tucumán con la capital catamarqueña comienzan a llenarse de caminantes que, con paso firme y profundo sentido de fe, dan inicio al tradicional desplazamiento previo a las festividades marianas. Desde las primeras horas, numerosos grupos partieron desde San Miguel de Tucumán, uno de los puntos de convocatoria más importantes, avanzando en dirección al Santuario de la Virgen del Valle, en una travesía que combina devoción popular, compromiso físico y una tradición que se mantiene viva de generación en generación.
A lo largo del trayecto, los peregrinos organizan su marcha con estaciones previamente definidas para rezos comunitarios, hidratación y descansos que permiten reponer fuerzas antes de retomar el camino. Con el correr de los días, se espera que más columnas de caminantes se unan desde distintos puntos del NOA, ampliando el caudal de fieles que cada año protagonizan este acto de fe.
La organización de la peregrinación contempla además el arribo de ciclistas, motociclistas y automovilistas, quienes suelen ingresar a Catamarca en la víspera de la procesión central. Este movimiento sostenido conforma uno de los momentos de mayor flujo de visitantes en la provincia, reforzando la magnitud espiritual y cultural de una celebración que convoca a miles y que representa uno de los eventos religiosos más importantes de la región.

