Las principales cadenas del país, con fuerte presencia en La Rioja, enfrentan un escenario crítico. Los índices de incumplimiento en los créditos alcanzan niveles históricos y crece la preocupación por posibles despidos masivos.
El sector de venta de artículos del hogar y tecnología atraviesa una de las crisis más severas de los últimos años. Cadenas de gran trayectoria como Frávega, Cetrogar y Megatone se encuentran hoy en una situación de vulnerabilidad extrema debido a niveles inéditos de morosidad en los créditos personales otorgados a sus clientes.
Según informes recientes, el impacto en el sector es alarmante: en ciertos casos, los índices de incumplimiento de pago llegan al 70%. Esta situación está directamente ligada a la estrepitosa caída del consumo y al aumento de las tasas de interés, factores que han pulverizado el poder adquisitivo de los ciudadanos en los últimos meses.
Las cifras comparativas reflejan la velocidad del deterioro económico. Mientras que durante 2025 la mora promedio en los planes de financiación se ubicaba en un 14,8%, actualmente esa cifra ha trepado por encima del 41%. En apenas un año, la cantidad de cuotas impagas se ha más que duplicado.
A este panorama financiero se le suma el desplome de la actividad comercial. Durante el último trimestre del año pasado, las ventas por unidades registraron una caída interanual del 18,6%, dejando a las sucursales con un stock difícil de movilizar y una rentabilidad en rojo.
La crisis no se limita solo a las grandes cadenas de retail, sino que ya afecta a toda la cadena productiva. La reconocida firma Peabody ya anunció formalmente su convocatoria de acreedores, marcando un precedente preocupante para la industria nacional de electrodomésticos.
Ante la falta de liquidez, muchas compañías han comenzado a ejecutar planes de emergencia. Las medidas incluyen el endurecimiento de las condiciones para acceder a financiamiento, una reducción drástica de stock y, en los casos más graves, el análisis del cierre definitivo de sucursales en distintos puntos del país.
Desde el sector advierten que, de no revertirse la tendencia actual, el volumen de ventas podría contraerse más de un 20% durante este 2026. Esta proyección profundiza el temor por reestructuraciones y despidos que podrían afectar a cientos de trabajadores del rubro.
«El aumento de las cuotas impagas está directamente vinculado a la caída del consumo y a las altas tasas de interés que afectan el poder adquisitivo», detallan los informes que circulan con preocupación en el ámbito empresarial.
De mantenerse este rumbo, el fantasma de la quiebra rodea a las firmas líderes, que hoy luchan por sostener una estructura que parece insostenible ante la falta de pago de sus clientes y la ausencia de ventas.
