Vecinos y transportistas del sur riojano alertan sobre el avanzado deterioro de la calzada. Aseguran que la falta de mantenimiento nacional transformó este corredor clave en una «trampa mortal» para quienes la transitan.
La situación de la Ruta Nacional 141, en el tramo que conecta con la ciudad de Chepes, ha alcanzado un punto límite que mantiene en vilo a toda la región. Lo que debería ser una vía de comunicación fundamental se encuentra actualmente desbastada, presentando baches de gran magnitud, sectores inestables y tramos donde la calzada está prácticamente destruida. Los usuarios denuncian que circular por allí se ha vuelto una tarea de alto riesgo donde se debe esquivar el peligro de forma constante.
El malestar de la comunidad apunta directamente a la falta de inversión y mantenimiento por parte del Estado nacional. Si bien se han registrado arreglos parciales en el pasado, los últimos temporales terminaron de exponer la fragilidad de la infraestructura, dejando a la zona sur de la provincia en una situación de aislamiento productivo y social. “Ya no es una incomodidad, es un peligro real”, advierten con preocupación quienes utilizan esta vía diariamente para trabajar o trasladar a sus familias.
Conductores y transportistas coinciden en que el deterioro se ha acelerado en los últimos meses, provocando constantes roturas en los vehículos y un clima de inseguridad permanente. La falta de un plan integral de bacheo y repavimentación seria genera que cada viaje sea asumido con miedo. Según el reclamo de los afectados, la desidia estatal pone en riesgo la vida de cientos de riojanos: “Salir a la ruta es asumir un riesgo innecesario”.
Ante este escenario de abandono, la incertidumbre crece entre los habitantes de los departamentos del sur. La comunidad exige soluciones de fondo inmediatas antes de que el estado de la calzada derive en incidentes fatales. La pregunta que resuena con fuerza en toda la zona es tan cruda como urgente: “¿Hace falta una tragedia para que haya respuestas?”.
