El receso invernal dejó cifras alentadoras para La Rioja, alcanzando niveles de ocupación prepandemia. Sin embargo, el sector advierte una fuerte caída en el segmento de jubilados y destaca el impacto de los chachos en la economía local.
El balance del receso invernal en La Rioja dejó resultados muy positivos para el sector turístico. Así lo aseguró en MEDIOS RIOJA, Carlos Francés, vocal de la Cámara Provincial de Turismo e integrante de la Comisión de Agencias de Viajes de La Rioja, quien detalló que las dos primeras semanas de vacaciones registraron un promedio de ocupación del 90%, llegando incluso a días de ocupación plena y logrando retornar a los niveles de actividad previos a la pandemia.
Factores clave del movimiento turístico
Durante una entrevista, Francés destacó herramientas económicas locales que permitieron sostener el flujo comercial:
«La implementación de los chachos ha ayudado mucho para mantener la actividad.»
En cuanto al perfil de los visitantes, el referente sectorial indicó que no se registró un movimiento significativo de turismo interno, mientras que el emblemático Parque Nacional Talampaya funcionó como un producto clave que «absorbe principalmente a visitantes de San Juan». En materia de consumo, se estimó que cada turista gasta un piso mínimo de $100.000 por día en territorio riojano.
Los desafíos y la pérdida de un mercado clave
A pesar del éxito general durante el receso, la cámara empresaria advirtió sobre una problemática estructural que afecta al sector: La Rioja perdió el 55% de su mercado turístico histórico debido a que los jubilados ya no viajan, un segmento que solía garantizar flujo constante de visitantes fuera de las temporadas altas tradicionales.
