En diálogo con MEDIOS RIOJA, Gustavo Castro, secretario general de la FONIVA, advirtió sobre la paralización total de plantas, la caída drástica del consumo y la imposibilidad de competir frente a la indumentaria importada y de la economía ilegal.
La situación del sector textil e indumentaria en la provincia de La Rioja atraviesa uno de sus momentos más críticos. La emblemática fábrica Chilcal, radicada hace más de 40 años en la capital provincial y el interior, cumple este viernes 21 días sin poder producir debido a la absoluta falta de trabajo y el desplome de la demanda interna.
En declaraciones periodísticas, Gustavo Castro, secretario general de la Federación Obrera Nacional de la Industria del Vestidor y Afines (FONIVA), expresó su máxima preocupación: “Buen día, no son buenos días. Es la primera vez en más de 40 años que la planta está parada por falta de trabajo. Se tomaron todas las medidas posibles, como el procedimiento preventivo de crisis y el acuerdo 633, pero no hay ventas ni reactivación en la confección”.
Un panorama desolador y empleos en riesgo
La planta cuenta formalmente con 120 trabajadores en Capital, pero el impacto directo abarca a unas 250 personas en la órbita de la empresa, sumando además a otros 50 operarios en la división de calzados. Ante la parálisis, la firma ya debió adelantar vacaciones a gran parte del personal, a la espera de una eventual reactivación cuando los empleados deban reincorporarse el próximo lunes.
Sin embargo, el panorama general es sombrío. “Esto tiende a empeorar a medida que nos acercamos a fin de año. Por parte del gobierno nacional no se está tomando ninguna medida y pareciera que no les interesa”, enfatizó Castro. En los últimos dos años, el ajuste para sobrevivir provocó el cierre de ocho empresas de confección en La Rioja, destruyendo 780 puestos de trabajo de mano de obra altamente calificada —cuyos extrabajadores prácticamente no han logrado reinsertarse en el mercado laboral—.
Competencia desleal y presión impositiva
Uno de los ejes centrales del reclamo gremial apunta a la asimetría comercial frente a los productos extranjeros. El tradicional jean confeccionado en el país no tiene salida comercial. “Lo que tiene la gente es para comer, y para comprar optan por lo más barato, ya sea ilegal o importado, y así es imposible competir”, señaló el referente de FONIVA.
Castro explicó que, al concurrir a licitaciones públicas, se prioriza estrictamente el precio más bajo, beneficiando a prendas del exterior que ingresan sin abonar cánones ni aranceles equiparables. En contrapartida, las fábricas locales deben afrontar cargas impositivas nacionales, provinciales y municipales de forma ininterrumpida, produzcan o no. Desde el gremio reclaman una decisión estatal orientada a equilibrar las reglas de juego.
Paritarias y caída inflacionaria
En el plano salarial, la tensión con el sector empresarial es absoluta. El último incremento acordado para los trabajadores apenas superó el 2%. “Para ellos, que el trabajador crezca es generar inflación. No están viendo la otra parte, solo los números. Obvio que va a bajar la inflación si no hay consumo”, concluyó Castro.
