El diputado nacional Sergio Capozzi, representante del espacio Provincias Unidas, presentó un pedido formal para la remoción de su par Juan Grabois, argumentando un cúmulo de situaciones de inconducta reiteradas desde el mismo día en que asumió su banca.
Según detalló el legislador rionegrino en diálogo con MEDIOS RIOJA, el comportamiento de Grabois incluye actitudes disruptivas recurrentes en el recinto —tales como silbar, cantar e increpar— y culminó la semana pasada en un episodio donde «degradó, agredió y calumnió a un diputado, metiéndose con su físico», para luego volver sobre sus pasos e increpar a otro más.
A estas situaciones parlamentarias se le suman antecedentes judiciales: Capozzi recordó que Grabois protagonizó una usurpación de un campo en Río Negro y que, coincidiendo con los incidentes en el recinto, la Cámara Penal de Buenos Aires confirmó un procesamiento y embargo por violación de domicilio vinculado a la usurpación de un bien de Capital Humano.
El sustento constitucional y las alternativas de sanción
Para fundamentar la solicitud, el diputado apeló al Artículo 66 de la Constitución Nacional, que regula el decoro y la habilidad moral necesarios para desempeñarse como legisladores. En este sentido, exigió que la Comisión Evaluadora someta el caso a prueba utilizando registros audiovisuales, taquigráficos y testimoniales.
Si bien reconoció que la expulsión definitiva es un escenario difícil —ya que requiere una mayoría de dos tercios y contaría con el rechazo de Unión por la Patria (UxP)—, Capozzi aseguró que su objetivo principal es enviar un mensaje claro a la ciudadanía: «Cuando la gente nos elige en esta categoría, no lo hace para esto», dijo a este multimedio.
Ante la proliferación de proyectos alternativos que barajan sanciones como suspensiones, advertencias, multas o la retención de la dieta, el legislador optó por ir por la pena máxima para marcar una diferencia ética ante la opinión pública.
Crítica al clima político y las agresiones verbales
Por otro lado, el diputado rionegrino reflexionó sobre el clima general de confrontación que domina la política actual, señalando que las sesiones suelen desvirtuarse con cuestiones de privilegio, agresiones cruzadas, arrojo de agua y amenazas mutuas que hunden la imagen de los políticos en la consideración social.
Consultado sobre los insultos y descalificaciones, Capozzi coincidió enérgicamente en criticar dichos excesos y advirtió sobre el impacto del discurso oficial: «Me resulta lamentable la descalificación. La libertad de opinión y de prensa es una base fundamental de la democracia; tenemos que convencer al otro de que lo mío es mejor, no insultándolo ni recurriendo a epítetos soeces y vergonzosos. Si el presidente dice eso, es una mala imagen para toda la sociedad».
