Ocurrió en el ingreso al barrio Ángel Vicente Peñaloza. Un proyectil destruyó el parabrisas del vehículo donde viajaba una pareja con sus hijos. El damnificado visibilizó el hecho y criticó la falta de respuestas al intentar denunciar.
LA RIOJA – Chamical. Un violento y peligroso episodio volvió a poner en alerta a los vecinos de la Capital durante la madrugada de este viernes. Una familia que circulaba en su vehículo particular fue víctima de un ataque a piedrazos por parte de un numeroso grupo de motociclistas que realizaba maniobras peligrosas en la vía pública.
El hecho ocurrió cerca de las 1:35 de la madrugada, en la intersección de la avenida de acceso al barrio Ángel Vicente Peñaloza. Según el testimonio del conductor, se encontraba detenido en el semáforo esperando la luz verde junto a su esposa y sus hijos cuando advirtió la presencia de la horda de motos realizando picadas, ruidos molestos y circulando a gran velocidad.
Sin mediar palabra ni provocación alguna, uno de los integrantes del grupo arrojó un objeto contundente —aparentemente una piedra de gran tamaño— que impactó de lleno contra el parabrisas del automóvil, destruyéndolo casi por completo.
«¿Hasta cuándo tenemos que tolerar que un grupo de vándalos ponga en riesgo la vida de nuestras familias?», expresó con indignación el damnificado, quien remarcó que afortunadamente el ataque no dejó heridos y solo causó daños materiales.
Rápido despliegue policial, pero sin respuestas para formalizar la denuncia
Tras el ataque, el automovilista solicitó asistencia a las fuerzas de seguridad. Si bien destacó la rápida llegada de un móvil patrullero y personal motorizado, como así también la posterior intervención de la Comisaría Segunda, la víctima manifestó su malestar por la burocracia posterior.
Al no haber podido identificar al autor material del piedrazo dentro de la multitud, las autoridades presentes no habrían formalizado la denuncia en el lugar y lo derivaron a la dependencia de Accidentes Viales. Sin embargo, al trasladarse hasta el lugar, encontró la dependencia cerrada, lo que le impidió sentar el precedente del ataque.
El caso vuelve a encender las alarmas sobre la impunidad con la que operan los grupos de motociclistas descontrolados durante los fines de semana y madrugadas, reabriendo el debate sobre la necesidad de reforzar los patrullajes preventivos y las cámaras de monitoreo en los accesos clave de la ciudad.
