En diálogo con MEDIOS RIOJA, Gustavo Castro, representante del gremio de la confección, alertó sobre la falta de respuestas oficiales y el impacto económico en el sector. «Parece que ser industria nacional es una mala palabra para el Gobierno», sentenció.
La crisis que atraviesa la industria textil suma un nuevo capítulo crítico. En el marco del Procedimiento de Crisis presentado por Hilado S.A., el representante de la Federación Obrera de la Industria del Vestido y Afines (FONIVA), Gustavo Castro, trazó un sombrío panorama sobre la realidad que enfrentan los trabajadores y las empresas del sector.
Castro recordó el antecedente del cierre de la planta de confección de la firma, que dejó a 142 trabajadores en la calle, aunque destacó una diferencia clave respecto de la coyuntura actual: «En ese momento lograron cobrar el 100 por ciento de la indemnización», remarcó, exponiendo la creciente dificultad de las empresas para cumplir con las obligaciones laborales básicas en el escenario presente.
Sin diálogo institucional y con ventas en caída
El dirigente gremial apuntó de manera directa contra la gestión gubernamental por la falta de interlocución con las partes afectadas. «No atienden a las cámaras ni a los sindicatos. Hoy estamos en una situación en la que parece que ser industria nacional es una mala palabra para el Gobierno», expresó con dureza.
Además, Castro señaló las contradicciones dentro del propio sector empresario:
«La mayoría del sector apoyaba a este nuevo gobierno y hoy está con una realidad que le golpeó de lleno. Hoy ningún sector industrial está en una situación normal.»
La recesión económica sigue mostrando cifras preocupantes. A pesar de las expectativas del sector por lograr un respiro en la actividad, los informes de ventas reflejan una caída cercana al 3% en comparación con el año pasado, período que ya registraba índices marcadamente negativos.
