El peón, su esposa y sus cuatro hijos fueron vistos por última vez el 13 de enero de 2002 en Nogoyá, Entre Ríos, y todavía no se sabe qué les pasó.
Veintitrés años se cumplen de la desaparición de la familia Gill en Nogoyá, Entre Ríos, un caso que genera misterio con el paso del tiempo y que, pese a que en 2025 se reactivó la búsqueda, todavía no hay respuestas de qué pasó con el peón rural, su esposa y sus cuatro hijos.
El domingo 13 de enero de 2002 fue la última vez que alguien vio a Rubén “Mencho” Gill, Margarita Gallegos y sus hijos María Ofelia, de 12; Osvaldo José, de 9; Sofía Margarita, de 6; y Carlos Daniel, de 2, en el campo La Candelaria.
Desde aquel momento todo es incertidumbre y misterio, nadie confirma qué pudo haber ocurrido, aunque las sospechas están latentes.
A mediados de 2025 se informó que se reactivó la búsqueda luego de que el abogado querellante, Marcos Allende, haya ingresado a la causa y constatado todo lo que hay de la investigación en las 18 fojas.
Con Allende en el caso, hizo nuevas solicitudes y hasta sostuvo que maneja como principal hipótesis que la familia no salió del campo y que habría un responsable.
“Estoy convencido que cometieron un grave delito con esta familia y que uno de los principales sospechosos fue —y digo fue porque falleció en un accidente de tránsito en 2016— el propietario del campo”, expuso en diálogo con un medio local.
Allende apunta contra Alfonso Goette, dueño de la estancia, quien murió en un choque hace 10 años. Aunque nunca estuvo imputado, siempre fue el apuntado por los investigadores.
En todo momento Goette negó saber qué sucedió con la familia y hasta se defendió señalando: “Cómo los voy a querer matar si el más chico es hijo mío”.
Lo curioso es que Alfonso denunció la desaparición tres meses después en el que argumentó que le había dado vacaciones a la familia, pero nunca habían regresado. Es en ese momento que los familiares de los Gill se enteran de lo que sucedía, según supo la Agencia Noticias Argentinas.
Desde aquella denuncia hasta que se realizaron las primeras excavaciones pasó más de un año y en el medio hubo diversas disputas que generaron el retraso de nuevas hipótesis y avances en la causa.
En 2015 la causa por «averiguación de paradero» pasó al juez Gustavo Acosta. En una entrevista señaló que había un juicio laboral por maltrato de Gill contra Goethe y a su vez hay una hipótesis de índole personal ya que se decía que el hijo más chico de Rubén y Margarita era en realidad hijo del patrón de la estancia.
A 23 años de uno de los casos policiales más impactantes del país, la familia de los Gill todavía tiene esperanzas de encontrarlos y saber qué pasó aquel domingo.
Actualmente hay una recompensa de $12 millones para quien aporte datos que puedan servir en el hallazgo del peón rural y su familia.
