La crisis económica golpea con fuerza al comercio minorista y desde la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) encendieron las alarmas por la crítica situación que atraviesa el sector. Adrián Palacios, vicepresidente de la entidad, advirtió que el escenario actual es «muy complicado, como en el 2001», y señaló que el consumo interno continúa sin activarse.
Según los datos difundidos por la organización gremial, 41.000 kioscos debieron bajar sus persianas de forma definitiva desde diciembre de 2023.
El fenómeno de los «kioscos de subsistencia»
Ante la pérdida de fuentes laborales formales, un gran número de trabajadores despedidos intenta reconvertirse montando un comercio en sus propios hogares para generar ingresos diarios. Sin embargo, Palacios explicó que esta alternativa tiene una vida útil muy acotada: «Muchos despedidos ponen un kiosco en su casa para subsistir, pero a los seis meses cierran».
La falta de circulante en la calle impacta directamente en las cajas de los comerciantes, quienes resumen el panorama con una frase contundente: «No hay plata».
Cambios en el consumo y pérdidas nocturnas
La caída del poder adquisitivo modificó por completo los hábitos de compra de la ciudadanía:
- Alimentación restringida: Los trabajadores ya no realizan las mismas compras que antes; ahora adquieren productos básicos y de menor costo, como galletitas o alfajores, para utilizar como almuerzo al paso.
- Inviabilidad nocturna: Mantener un comercio abierto las 24 horas dejó de ser rentable y, por el contrario, genera pérdidas económicas durante la franja nocturna debido al desplome en el volumen de ventas.
- Apoyo en segundas marcas: Hoy en día, los negocios de proximidad lograron sostenerse parcialmente gracias a la tracción de las promociones de segundas marcas, que permiten ofrecer precios más accesibles.
Ante este panorama adverso, desde la UKRA insistieron en la necesidad urgente de contar con herramientas de asistencia y alentaron la aplicación de políticas de Estado orientadas específicamente a proteger y sostener a los comercios minoristas y de barrio frente al fuerte impacto de la recesión.
