En el marco de la crisis climática global, Silvia Oliviero Ghietto especialista en la materia, dialogó con MEDIOS RIOJA y señaló que las modificaciones legales ponen en riesgo las reservas estratégicas de agua dulce y la soberanía sobre los recursos naturales.
El debate sobre la modificación de la Ley de Glaciares ha encendido las alarmas en el sector científico y académico. Para la Mgter. Silvia Oliviero Ghietto, docente y especialista en Química y Ambiente, la reciente aprobación de cambios en la normativa no representa un avance hacia el desarrollo, sino un «retroceso» que vulnera la seguridad hídrica de las futuras generaciones.
El fin de la autonomía científica
Uno de los puntos más críticos señalados por la especialista es la pérdida de potestad del instituto que constituyó el Inventario Nacional de Glaciares (IANIGLA). Al modificar los criterios de protección y la autoridad de aplicación, la ley abre la puerta a interpretaciones que podrían dejar desprotegidos a los ambientes periglaciares.
«Se llevan nuestros bienes naturales, devastando el territorio y dejando pobreza», sentenció Ghietto, marcando una clara postura contra el modelo extractivista que prioriza la rentabilidad inmediata sobre la conservación del ecosistema.
La metáfora utilizada por la docente es contundente: los glaciares funcionan como las heladeras del planeta. Su rol en la regulación térmica y como reservorios de agua es vital, especialmente en un país donde varias provincias ya enfrentan restricciones severas en el uso del agua debido a sequías prolongadas.
La comunidad científica advierte que los glaciares ya se encuentran en un proceso de retroceso natural debido al calentamiento global. Intervenir estas zonas con actividad industrial —como la minería a cielo abierto— agravaría una situación que ya es crítica.
La noticia no solo tiene impacto local. Según Ghietto, es «seguro» que habrá presentaciones judiciales que trascenderán el marco jurídico argentino. El principio de no regresión ambiental (que impide que una ley nueva proteja menos que la anterior) y acuerdos internacionales como el de Escazú, podrían llevar este reclamo ante cortes internacionales.
En un momento donde la crisis climática exige repensar el modelo de desarrollo, la reforma de la ley parece ignorar discusiones que, según la experta, ya se saldaron en la década de los 60: no hay economía posible sin un ambiente sano que la sustente.
