La jueza de Instrucción de Violencia de Género y Protección Integral de Menores, Dra. Ivana Gisela Flamini, dialogó con MEDIOS RIOJA, y advirtió sobre un escenario alarmante que atraviesa la provincia y que está modificando el mapa delictivo local. Según el análisis del juzgado, el crecimiento de la crisis económica y la expansión de las adicciones actúan como principales catalizadores de las causas de violencia familiar.
«Hay una situación, que creo que es una opinión que valoramos en el juzgado que incrementa las causas de violencia de género, el crecimiento de la crisis económica, y el consumo problemático de sustancias. Han aumentado tremendamente las denuncias por esas dos situaciones», señaló la magistrada.
Un problema transversal y nuevos perfiles afectados
Desde el fuero judicial remarcaron que este fenómeno cambió por completo la panorámica provincial, obligando a repensar las formas de trabajo institucional. Al tratarse de una problemática de carácter transversal, las respuestas convencionales pierden eficacia.
«El consumo problemático, al ser transversal, necesita de recursos y herramientas para dar una solución integral. Lo que sucede en La Rioja es que estos dos factores incrementan los delitos y la criminalidad, y están vinculados a otros tipos de delitos como robos o hurtos. Las características comunes de todos los casos mencionados es el consumo problemático de sustancias. Al no tener herramientas nos quedamos con lo básico, que no sirve en estos casos», enfatizó Flamini.
Asimismo, la jueza alertó sobre una transformación preocupante en los sectores alcanzados por las adicciones, un flagelo que históricamente se visualizaba de otra manera:
«Algo que hace mucho no veíamos es el consumo problemático en mujeres, antes era común en varones. Ahora se ve en mujeres, en núcleos familiares, y es una situación que cada día es más alarmante».
Responsabilidad penal y límites del sistema
Frente a los hechos de violencia de género, la magistrada fue tajante respecto a las consecuencias legales, aclarando que la adicción no atenúa ni justifica la conducta del agresor:
«El consumo problemático no exime de la responsabilidad penal ante un hecho de violencia de género».
Sin embargo, reflexionó sobre los límites del sistema punitivo y la necesidad de ir más allá del encierro:
«Privar de la libertad no soluciona nada de este problema», concluyó.
