El Tribunal Superior de Justicia rechazó el recurso de casación de la defensa y ratificó la sentencia por «homicidio simple con dolo eventual». La familia de la víctima celebra el fallo como un precedente fundamental tras 11 años de lucha judicial.
Tras más de una década de espera, el caso que conmocionó a la comunidad chileciteña alcanzó una instancia definitiva. El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la provincia confirmó en su totalidad la sentencia dictada en diciembre de 2024, que impuso una pena de 9 años de prisión efectiva a Paul Waidatt, hallado culpable del homicidio simple con dolo eventual de Carlos «Charly» Cordero Robles, ocurrido el 24 de mayo de 2015.
La resolución del máximo tribunal provincial rechaza el recurso de casación interpuesto por la defensa del imputado, ratificando así el criterio de que el accionar de Waidatt no fue un accidente, sino una acción en la que el conductor, consciente de su estado de ebriedad y las condiciones en las que manejaba, se representó el resultado dañoso y aun así decidió continuar.
Un camino marcado por la perseverancia
En diálogo con MEDIOS RIOJA, María Cordero Robles, abogada y hermana de la víctima, expresó su alivio tras conocerse el fallo. «Después de 11 años de lucha, donde incluso sorteamos dificultades para conformar el tribunal, hoy vemos reflejada la justicia», manifestó.
La querella sostiene que el caso debe sentar un precedente en la provincia. Según consta en el expediente, la noche del hecho, Waidatt no solo presentaba un estado avanzado de ebriedad y una limitación física —tenía un brazo enyesado—, sino que había protagonizado incidentes violentos dentro de un boliche antes de subir a su vehículo. Al salir, embistió el alambrado del estacionamiento y, a alta velocidad, perdió el control, subiendo a la vereda donde caminaba «Charly» junto a sus amigos.
La figura del dolo eventual
La clave de la sentencia reside en la calificación penal. A diferencia de los accidentes culposos, la figura del «dolo eventual» implica que el autor, al momento de conducir, sabía que su conducta era peligrosa y, sin embargo, aceptó la posibilidad de causar una tragedia.
«Mi hermano y sus amigos tomaron la decisión responsable de dejar sus vehículos y caminar por la vereda. Waidatt hizo todo lo contrario», recordó María Cordero Robles, haciendo énfasis en el contraste de comportamientos que quedó probado durante el juicio.
Situación procesal
Actualmente, Paul Waidatt continúa alojado en el Servicio Penitenciario Provincial, donde ya cumple la pena impuesta. Si bien la defensa aún conserva la posibilidad técnica de elevar un recurso extraordinario ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la confirmación del TSJ agota las instancias ordinarias dentro de la justicia provincial, consolidando la condena y brindando un cierre judicial a una familia que, durante años, sostuvo el pedido de justicia en la memoria de la sociedad riojana.
