La Secretaria General de APROSLAR, Claudia Contreras, dialogó con MEDIOS RIOJA y manifestó su profunda preocupación tras la reciente reunión mantenida con el Ministro de Salud provincial, representantes de FESPROSA y la CTA. El foco del conflicto se centra en la pérdida crítica de recursos humanos que afecta al sistema sanitario riojano. Según cifras gremiales, la sangría de profesionales no se detiene: el año pasado emigraron 60 médicos y, en lo que va de este año, ya se contabilizan 16 bajas adicionales, dejando a los hospitales en una situación de vulnerabilidad extrema.
La dirigencia gremial subrayó que el problema no es solo cuantitativo, sino anímico y estructural. Los profesionales que aún sostienen el sistema denuncian un agotamiento acumulado y una falta de incentivos ante salarios que consideran por debajo de la línea de dignidad. «Los que quedan, y hay que decirlo, están cansados, agobiados, desanimados, con salarios bajos», afirmó Contreras, haciendo especial énfasis en la precariedad de aquellos trabajadores que desempeñan tareas críticas bajo condiciones contractuales inestables.
Un punto de fuerte tensión durante el encuentro fue la brecha entre la planificación oficial y la realidad operativa. Si bien el Ministerio presentó sus lineamientos estratégicos, desde APROSLAR cuestionaron la factibilidad de los mismos sin una inversión genuina en el personal. «El ministro habló de su plan de salud, que está muy bueno, pero ¿dónde están los recursos humanos que lo lleven a cabo?», cuestionó la secretaria, resaltando que la política sanitaria debe priorizar la jerarquización del trabajador para ser efectiva.
La situación económica de los especialistas fue otro eje central, comparando el costo de vida con la inversión que requiere la formación médica continua. Fernanda Boriotti, presidenta de FESPROSA, señaló que la canasta básica para un profesional de la salud debería alcanzar los 2,8 millones de pesos. Contreras ejemplificó esta desproporción con los costos de formación: «Una kinesióloga de UTI, contratada, hace una especialización en terapia intensiva y son 300 mil pesos por mes», graficando que el salario actual ni siquiera cubre la capacitación necesaria para salvar vidas.
El panorama se agrava por el contexto nacional, marcado por el fin del Plan Remediar y la deuda del Gobierno Nacional con la provincia, factores que tensionan aún más la red de asistencia pública. A pesar de que este fenómeno de migración profesional se repite en otras provincias e incluso hacia países vecinos como Chile, el gremio lamentó la falta de respuestas locales concretas. El «éxodo riojano» se percibe así como un síntoma de una crisis federal que golpea con fuerza en el interior del país.
Finalmente, la reunión concluyó sin anuncios significativos en materia de pases a planta permanente o recomposición salarial, lo que dejó un sabor amargo en la representación sindical. «Lamentablemente nos hemos ido con las manos vacías; respecto a lo salarial y pase a planta, nos fuimos con las manos vacías por toda la deuda que tiene la Nación con la Provincia», sentenció Contreras. Ante la falta de acuerdos, el sistema de salud permanece en estado de alerta, aguardando soluciones que frenen la salida de especialistas.
