La Cámara de Diputados de la Nación retoma hoy una de las discusiones más sensibles de la agenda ambiental y económica: la reforma de la Ley de Glaciares. En un plenario de comisiones clave, el oficialismo intentará acelerar los tiempos legislativos con el objetivo firme de conseguir un dictamen de mayoría que le permita llevar el proyecto al recinto en los próximos días.
El debate, que se desarrollará en el Salón Delia Parodi, contará con la presencia de funcionarios nacionales, especialistas en ambiente y representantes de las provincias cordilleranas. El eje central de la disputa radica en la modificación de los artículos que definen las zonas protegidas, un punto de fricción histórico entre las organizaciones ambientalistas y el sector minero.
Desde el bloque oficialista confían en que cuentan con los números necesarios para destrabar la iniciativa. «Es fundamental dar certezas jurídicas para el desarrollo productivo, garantizando al mismo tiempo los estándares de cuidado ambiental que el siglo XXI exige», señalaron fuentes parlamentarias cercanas a la presidencia de la Cámara. El plan trazado contempla una hoja de ruta intensiva: tras la discusión de hoy y el eventual dictamen el jueves, la intención es convocar a una sesión especial para mediados de la semana que viene.
Por su parte, la oposición se encuentra dividida. Mientras que algunos sectores dialoguistas ven con buenos ojos la posibilidad de actualizar la norma vigente —que data de 2010—, otros bloques han manifestado su preocupación por una posible flexibilización en la protección del área periglaciar, la cual actúa como reserva hídrica estratégica.
En las afueras del Congreso, diversas organizaciones de la sociedad civil ya han convocado a concentraciones bajo la consigna «La Ley de Glaciares no se toca», anticipando que el tratamiento legislativo estará marcado por una fuerte presión social y una exposición mediática de alto impacto.
