El consumo privado volvió a mostrar señales de debilidad en abril y profundizó una tendencia que preocupa tanto a economistas como al propio Gobierno nacional. Según un informe elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, el consumo registró una caída interanual de 0,6% durante abril y acumuló una contracción de 1,5% en el primer cuatrimestre del año.
El relevamiento reflejó además que, aunque algunos sectores vinculados al crédito y determinados bienes durables muestran cierta recuperación, el núcleo del consumo masivo continúa golpeado por la pérdida del poder adquisitivo y el impacto del ajuste económico.
El consumo sigue sin mostrar una recuperación sólida
De acuerdo con el Índice de Consumo Privado (ICP-UP), el nivel de actividad se mantuvo prácticamente estable respecto de marzo en términos desestacionalizados. Sin embargo, el indicador volvió a ubicarse en niveles similares a los de octubre de 2025, luego de varios meses consecutivos de retroceso.
El estudio señaló que la desaceleración de la inflación permitió una leve recomposición nominal de salarios y jubilaciones, aunque todavía insuficiente para recuperar el deterioro acumulado desde el inicio del programa económico impulsado por Javier Milei.

En ese escenario, distintos indicadores de consumo cotidiano continúan mostrando números negativos y reflejan las dificultades de los hogares para sostener el gasto mensual.
La recaudación del IVA y el consumo masivo siguen en rojo
Uno de los datos que más llamó la atención del informe fue la persistencia de la caída en la recaudación del IVA medida en términos reales. Durante abril registró una baja interanual de 1,3% y acumuló seis meses consecutivos en retroceso.
Para los analistas, este indicador funciona como uno de los principales termómetros de la actividad comercial y del nivel de consumo general.
La carne vacuna acumula nueve meses de caída
El informe también remarcó el deterioro en el consumo de alimentos básicos. El consumo de carne vacuna cayó 7,6% interanual y acumuló nueve meses consecutivos en baja.
La tendencia negativa también alcanzó a otros rubros sensibles del consumo masivo, como combustibles y carne aviar, sectores que suelen reflejar rápidamente el impacto de la pérdida de ingresos reales sobre las familias.
El crédito perdió impulso y ya no empuja como antes
Otro de los puntos destacados del relevamiento fue la desaceleración de las compras financiadas.
Si bien las operaciones con tarjeta de crédito mostraron un crecimiento interanual de 1,3% en abril, el dato quedó muy lejos del salto de 12% que se había registrado en enero.
El informe sostuvo que el financiamiento continúa funcionando como una herramienta para sostener parte del consumo, aunque cada vez con menor dinamismo.
Qué sectores lograron mostrar mejoras
Pese al escenario general de debilidad, algunos segmentos puntuales lograron exhibir números positivos durante los últimos meses.
Las motos y la indumentaria encabezaron las subas
Dentro de los bienes durables, el patentamiento de motos creció 52,1% interanual en abril, mientras que algunos rubros vinculados a centros comerciales mostraron señales de recuperación.
Las ventas de indumentaria y calzado registraron subas cercanas al 3% y las jugueterías también reflejaron una mejora moderada en las ventas.
Sin embargo, el patentamiento de automóviles mostró una caída de 14,6% interanual, confirmando que la recuperación todavía aparece muy fragmentada entre distintos sectores de consumo.
Restaurantes y entretenimiento también sintieron el impacto
El informe de la Universidad de Palermo indicó además que los restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires registraron en marzo su primera caída del año, con una baja interanual de 6%.
La caída también alcanzó a rubros vinculados al entretenimiento y espectáculos, sectores que suelen resentirse cuando los hogares priorizan gastos esenciales.
El debate por el relato oficial y la economía real
Mientras el Gobierno insiste en que existe una recuperación económica impulsada por cambios en los hábitos de consumo y una mayor apertura a bienes importados, los indicadores de consumo masivo continúan reflejando dificultades estructurales.
Desde distintos sectores económicos advierten que la persistente caída en alimentos, combustibles y otros gastos cotidianos aparece más vinculada a la pérdida de poder adquisitivo que a una simple transformación cultural de las preferencias de consumo.
