Si algo le faltaba al gobierno de Javier Milei era la filtración de una serie de audios con contenido erótico entre el presidente y Rosemary «Oscurita» Maturana, su asesora de imagen. La controversia, que comenzó como un escándalo mediático tras su difusión en el programa 1+1=3, ahora dejó expuesta una crisis institucional que involucra a Santiago Caputo y la feroz interna libertaria con Karina Milei.
El jueves por la mañana, Comodoro Py amaneció bajo una nube de tensión tras la viralización de los audios en redes sociales. En ellos, Milei y Maturana mantienen conversaciones explícitas que, por un lado, exponen la vida privada del mandatario y por otro, incluyen referencias a posibles protocolos de seguridad durante viajes presidenciales.
Este último punto fue el eje central de la denuncia presentada por el periodista Santiago Cúneo, quien solicitó que se investigue si la filtración constituye un delito contra la seguridad nacional. La denuncia recayó en el juzgado de Ariel Lijo y plantea interrogantes que van más allá del morbo mediático.
Pero… quién es Rosemary Maturana. Conocida en el círculo libertario por ser una asesora clave en la construcción de la imagen pública de Milei como un rockstar, Oscurita Maturana es la figura clave del momento. Su relación con el mandatario, que según fuentes cercanas se remonta a los días previos a su candidatura presidencial, siempre fue objeto de rumores y hasta se le endilga la separación con su ex novia Yuyito González.
Maturana, quien también se desempeña en el mercado inmobiliario, nunca tuvo un contrato formal con el Estado, pero su influencia sobre Milei es innegable. Ahora, su rol como asesora y confidente está bajo escrutinio, mientras la Justicia intenta determinar si fue parte activa en la filtración o simplemente una víctima de espionaje.
En medio del caos político desatado por los audios, todas las miradas se van directamente sobre Santiago Caputo, el influyente asesor presidencial y hombre fuerte detrás del presupuesto de la Secretaría de Inteligencia (SIDE). Conocido por su habilidad para moverse en las sombras del poder, Caputo maneja los hilos de la información confidencial dentro del gobierno.
En las últimas horas, Caputo rompió su habitual silencio con publicaciones en la red social X que alimentaron teorías sobre conspiraciones internas. En uno de sus mensajes más sugestivos, recordó una advertencia publicada meses atrás sobre posibles maniobras para desestabilizar al gobierno: «Las advertencias fueron debidamente presentadas», escribió, insinuando que la filtración podría ser parte de un plan premeditado.
Lejos de calmar las aguas, Caputo redobló la apuesta con otro mensaje donde desglosó conceptos básicos de criminología —motivo, medios y oportunidad— para identificar al responsable detrás del escándalo. Aunque no mencionó nombres directamente, sus publicaciones generan especulaciones de todo tipo que se suman a las internas entre el espacio libertario y sobre el papel de los servicios de inteligencia en este episodio.
Ahora bien, lo realmente interesante de este caso es la capacidad del gobierno de La Libertad Avanza respecto a la capacidad del gobierno para proteger información sensible, un tema crítico para cualquier administración presidencial. En segundo lugar, abre interrogantes sobre el uso del aparato estatal para fines personales o partidarios.
Mientras tanto, desde el entorno más cercano de Javier Milei se sostiene un silencio de tumba frente al escándalo, mientras desde sectores cercanos al gobierno se desliza la teoría de una operación coordinada para desgastar la imagen pública del presidente de las fuerzas del cielo.
