El exministro de Defensa y senador (MC), Julio Martínez analizó el escenario geopolítico actual en torno a la reactivación del proyecto petrolero Sea Lion en las Islas Malvinas, respaldó herramientas de presión internacional, pero lanzó fuertes críticas contra aspectos centrales de la nueva legislación propuesta por el Ejecutivo. Asimismo, reflexionó sobre la actualidad y el repliegue político de la Unión Cívica Radical (UCR).
Martínez recordó su paso como diputado nacional entre 2009 y 2010, período en el cual impulsó iniciativas de sanción que frenaron durante quince años la exploración británica en el Atlántico Sur. Para el dirigente, las compañías privadas priorizan el rédito económico, pero «no quieren que los embarguen ni los citen a declarar».
Durante su exposición, Martínez recordó que entre 2009 y 2010 impulsó proyectos de sanción que lograron frenar durante quince años la exploración británica en el Atlántico Sur, bajo la premisa de que las empresas privadas priorizan el rédito económico pero evitan las consecuencias legales y los embargos.
Si bien consideró necesario actualizar la normativa vigente, advirtió que al proyecto elevado por el Ejecutivo le falta profundizar en materia de pesca y turismo para golpear las fuentes de financiamiento de la colonización británica, contemplando el flujo comercial de las empresas de cruceros que operan tanto en las islas como en el territorio continental argentino.
En la misma línea, el dirigente avaló la aplicación de juicios en ausencia contra las empresas infractoras y destacó la vigencia del Tribunal Internacional del Derecho del Mar de la ONU como una instancia institucional válida —recordando el antecedente de la restitución de la Fragata Libertad— para hacer cumplir las resoluciones que prohíben la explotación unilateral de recursos.
Sin embargo, lanzó reparos sobre el capítulo de influencia externa del proyecto legislativo, al considerar que introduce conceptos ambiguos sobre desinformación y campañas que ponen en peligro el ejercicio periodístico y la colaboración internacional, ejemplificando con investigaciones globales como los Panama Papers, a la vez que cuestionó la reivindicación oficial de la figura de Margaret Thatcher.
