La situación social en La Rioja refleja con crudeza el impacto de la crisis nacional. Andrea Gabriela Vásquez, directora de Cáritas Diocesana, advirtió que la demanda de ayuda ha crecido de manera sostenida, ejemplificando la urgencia en la parroquia Señor del Milagro, donde la institución pasó de asistir a 120 familias a cubrir las necesidades de 190. A nivel provincial, el alcance de la asistencia ya llega a 1.440 familias.
Vásquez explicó que el objetivo fundamental de la organización es la promoción humana, aunque ante situaciones críticas de hambre o falta de abrigo, la respuesta debe ser inmediata. «La situación económica del país y la provincia hace que haya menos trabajo», sostuvo la directora, aclarando que para sostener estas tareas Cáritas trabaja en convenio con la Secretaría de Capital Humano, comercios y aportes de familias particulares.
Más allá de la entrega de bienes materiales, la institución apuesta a programas de contención a largo plazo. Entre ellos, el programa Emaús busca brindar herramientas pedagógicas a los niños para mejorar la comprensión lectora y el discernimiento, mientras que los espacios de «salvaguarda» en las escuelas ofrecen contención frente a condiciones de vida precarias. «Vemos chicos, adolescentes, adultos, que no tienen condiciones dignas para vivir, por eso promovemos estos espacios de salvaguarda», detalló Vásquez.
Actualmente, Cáritas cuenta con seis merenderos y comedores en la provincia donde, además de la alimentación, se ofrecen clases de apoyo y catequesis. Ante este panorama de demanda creciente que también alcanza al interior provincial, la directora lanzó un llamado urgente a la solidaridad ciudadana: «La comunidad en general, más allá de la asistencia, necesitamos voluntariado, gente predispuesta a ir a darnos una mano». La organización mantiene abierta la recepción de donaciones de ropa de invierno, zapatillas, alimentos y útiles escolares como libros, lápices, cuadernos y mochilas para continuar con su labor social.
