Las Leonas ya están en casa. El seleccionado argentino femenino de hockey sobre césped regresó al país tras consagrarse campeón del mundo por tercera vez en su historia y fue recibido con emoción por familiares, amigos y decenas de fanáticos que se acercaron durante la madrugada al Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
El plantel arribó antes de las 6 de la mañana, luego de una histórica consagración frente a los Países Bajos. La celebración comenzó apenas las jugadoras aparecieron en el aeropuerto y tuvo como protagonista inicial a Majo Granatto, una de las capitanas del equipo, quien salió con el trofeo mundial en sus manos.
Detrás de ella apareció el resto del plantel, que aprovechó el encuentro con sus seres queridos y los hinchas para festejar nuevamente el título conseguido después de 16 años. La última consagración argentina había sido en Rosario 2010, cuando el equipo dirigido por aquel entonces tuvo como gran figura a Luciana Aymar.
“Fue un sueño hecho realidad. Fue la mejor final que jugamos en un año, con determinación. Es una sensación hermosa. No se puede explicar la gente que se acercó a alentarnos”, expresó Granatto tras el recibimiento.
La capitana también destacó la presencia de Aymar durante los festejos del Mundial. “Tenerla ahí fue nuestro amuleto, es nuestra bandera. Ocho veces mejor jugadora del mundo y además es una gran persona”, señaló sobre la histórica referente del hockey argentino.
Aymar viajó al Mundial invitada por la Federación Internacional de Hockey (FIH) y acompañó a Las Leonas en los partidos decisivos. Estuvo presente en la semifinal ante Australia y también en la gran definición frente a las neerlandesas, donde el seleccionado argentino volvió a hacer historia.
Una final para la historia
El camino hacia el título tuvo su capítulo más emocionante en la final ante Países Bajos. Las Leonas protagonizaron un partido de enorme intensidad y lograron reaccionar cuando las europeas se pusieron en ventaja durante la parte final del encuentro.
El empate argentino llegó gracias a un desvío de Granatto tras un córner corto, que permitió llevar la definición al 1-1 y mantener con vida la ilusión de todo el equipo.
Con el marcador igualado al término del tiempo reglamentario, el campeón del mundo debió definirse mediante penales australianos. Allí, Las Leonas volvieron a demostrar carácter y se quedaron con una victoria que les permitió levantar nuevamente la Copa del Mundo.
Ahora, ya de regreso en Argentina, las campeonas pudieron compartir la conquista con sus familiares, amigos y fanáticos. El recibimiento en Ezeiza fue el primer gran festejo en suelo argentino de un equipo que volvió a escribir una página dorada en la historia del hockey nacional.
