En medio de las gestiones oficiales para obtener financiamiento directo del Tesoro de Estados Unidos, el kirchnerismo presentó en la Cámara de Diputados un proyecto que exige la intervención del Congreso en cualquier nuevo endeudamiento.
La iniciativa, impulsada por Máximo Kirchner y con la impronta política de la expresidenta Cristina Kirchner, plantea que todo empréstito que no sea convalidado por una ley expresa será “nulo de nulidad absoluta” y no generará obligación alguna para el Estado argentino.
El texto reclama que se remita al Parlamento la totalidad de la documentación vinculada a la negociación, incluidas las cláusulas y eventuales condiciones exigidas por Washington. En particular, advierte sobre compromisos en sectores estratégicos de la economía y cuestiona la falta de información sobre el monto del préstamo, al que califica como “salvataje”.
Los fundamentos del texto sostienen que la negociación vulnera la “institucionalidad democrática” y compromete la soberanía nacional.
