En un operativo coordinado, la Policía de la Provincia identificó a un menor de edad presuntamente vinculado a mensajes intimidatorios contra una institución educativa. Se secuestraron siete teléfonos en total en el marco de diversas causas por intimidación pública.
La Policía de la Provincia de La Rioja dio un paso clave en la investigación por las amenazas que han generado preocupación en la comunidad escolar en las últimas horas. Tras una serie de tareas investigativas, efectivos policiales realizaron un allanamiento en la vivienda de un alumno, señalado como el presunto autor de un mensaje que advertía sobre un posible ataque violento a un establecimiento educativo.
El mensaje que activó la alarma
La intervención judicial y policial se precipitó tras la viralización de un mensaje cargado de violencia que rezaba: “MAÑANA NO VAYA NADIE A LA ESCUELA, SI NO QUIEREN TERMINAR TODOS COMO UN COLADOR. SE TERMINÓ LA JODA PARA LOS GILES. VAMOS A REPARTIR PLOMO PARA TODOS LOS ORTIVAS”. La gravedad de la amenaza, que concluía asegurando que el colegio se convertiría en un «cementerio», puso en marcha los protocolos de seguridad de manera inmediata.
Secuestro de material y avance judicial
Durante el procedimiento en el domicilio del sospechoso, las fuerzas de seguridad secuestraron cuatro teléfonos celulares, los cuales serán sometidos a peritajes técnicos para determinar el origen de los mensajes y posibles conexiones. El menor involucrado ha quedado a disposición de la Justicia Penal.
De forma simultánea, y en relación con otras amenazas dirigidas a distintos establecimientos, la policía logró:
- El secuestro de tres dispositivos móviles adicionales.
- La identificación de los autores de otros actos intimidatorios.
Un delito contra el orden público
Desde la fuerza informaron que las investigaciones continúan abiertas, ya que son numerosos los establecimientos que han sido blanco de estas maniobras. Estos actos están siendo tratados como delitos que atentan contra el orden público y la seguridad ciudadana, afectando la tranquilidad de padres, alumnos y docentes.
Las autoridades recordaron que este tipo de «bromas» o actos de intimidación conllevan responsabilidades penales serias y que se seguirá trabajando con herramientas tecnológicas para localizar cada punto de origen de estas amenazas.
