El estudio de televisión se llenó de una energía increíble cuando Valentina Pergolini apareció en el escenario. Su padre, Mario Pergolini, quien regresaba a la pantalla después de casi veinte años con su programa «Otro Día Perdido», la vio actuar en vivo y la emoción lo golpeó de repente.
Fer Dente, el invitado de ese día, hablaba de la obra «Despertar de Primavera». De pronto, el elenco completo salió a escena. Cantaron varios temas del musical que presentan en el Teatro Ópera. La primera en sonar fue «Mama Who Bore Me», con Trini Montiell en el papel de Wendla. A su lado, entre sus amigas, estaba Valentina Pergolini, la hija menor de Mario, interpretando a Anna.

En ese instante, la mirada de Mario se fijó en Valentina. Una sonrisa apenas visible se dibujó en su rostro. Después de las chicas, Octavio Murillo, quien interpreta a Melchior, subió al escenario y cantó «The Bitch of Living». Mientras Fer Dente explicaba los temas centrales de la obra, Valentina se preparaba para su momento.
El elenco siguió con una interpretación poderosa. Los aplausos del público llenaron el estudio. Luego de casi diez minutos de música sin parar, la actuación llegaba a su fin al ritmo de «Totally Fucked». Fue entonces cuando Valentina se subió al escritorio de su padre y empezó a bailar. Mario, conocido por su carácter, no pudo ocultar la sorpresa.
El público se levantó, los aplausos resonaron con fuerza. Los jóvenes artistas se acercaron a Mario. Él se tomó un momento para «regañar» a su hija, con un tono que mezclaba humor y orgullo. «Digo una cosita nada más, un detalle. En casa no te enseñamos a que te subas arriba de la mesa», dijo el presentador. Pero más allá de sus palabras, los ojos de Mario brillaban, llenos de un orgullo inmenso al ver a su hija brillar junto a sus compañeros.
Para Valentina, esta fue su primera gran experiencia profesional. Ella habló sobre el apoyo de su familia y los consejos de Mario. «Tengo mucha suerte de venir de la familia que vengo porque lo entienden, me dan espacio a hacerlo y para mí eso es ideal, me acompañan mucho, tanto mi papá, como mi mamá, como mis hermanos», explicó. «Mi papá, claramente, al tener un recorrido ya hecho y entender un poco más el medio es a quien acudo cuando tengo algún problema o duda sobre algo, porque sé que me va a dar una respuesta honesta y que me va a ayudar. Cuando quedé en los callbacks, salí del teatro y lo primero que hice fue llamar a papá y contarle».
Mario la apoyó en cada paso de las audiciones. «Llegó un punto en el que seguía pasando instancias, pero no me llamaban. Y mi viejo me dijo ‘A partir de acá ya no importa si seguís pasando, vos tenés que estar orgullosa de hasta donde estás llegando. Fíjate en todas las audiciones en las que no quedaste y mira hasta donde estás llegando’». Cuando Mario fue a ver la obra, la amó. Salió muy emocionado.
Valentina reflexionó sobre su vida con un padre famoso. «Me pasó que yo viví una etapa mucho más tranquila de mi papá, mis dos hermanos cuando papá estaba en la tele era ir al colegio y que los profesores les hablen de él, y para mí fue mucho más tranquilo. Obviamente, tengo una vida rarísima, pero mucho más tranquila. No puedo evitar hablar de él porque lo amo y porque además es mi papá», terminó ella. Y así, la televisión fue testigo de un lazo inquebrantable, donde el orgullo de un padre lo cambió todo en vivo.
