Durante un episodio reciente del podcast «I’m ADHD! No You’re Not», Robbie Williams sorprendió al mundo al confesar públicamente que ha sido diagnosticado con el síndrome de Tourette. Sin embargo, el cantante británico reveló que su manifestación no se ajusta al estereotipo clásico de tics visibles o sonidos involuntarios, sino más bien a través de pensamientos intrusivos.
«He descubierto que tengo Tourette, pero no se manifiesta exactamente. Son pensamientos intrusivos que ocurren dentro de mí», dijo el cantante para dicho podcast.
Este reconocimiento de una experiencia del Tourette sin síntomas motores visibles añade una nueva dimensión a la narrativa pública sobre la salud mental del artista. No es la primera vez que Williams habla de sus batallas: ya había hablado antes de depresión, ansiedad, TDAH y episodios pasados de adicciones. Pero esta revelación profundiza la complejidad de lo que ha lidiado silenciosamente durante décadas
¿Qué es el síndrome de Tourette que padece Robbie Williams?
El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico caracterizado por la presencia de tics motores y vocales que la persona no puede controlar. Según la Clínica Mayo, estos tics pueden incluir movimientos como parpadear, encogerse de hombros o sacudir la cabeza, o manifestarse en sonidos como gruñidos, carraspeos o gritos. En muchas personas, los síntomas comienzan en la infancia y tienden a disminuir en intensidad con la edad.
No obstante, la manifestación interna que describe Williams difícilmente aparece en los manuales estándar. En un artículo de Child Mind Institute, se señala que en el síndrome de Tourette “los límites entre mente y cuerpo se vuelven borrosos” por lo que un tic no es solo un movimiento corporal, sino también una señal que atraviesa circuitos neurológicos que incluyen la corteza cerebral, el tálamo y otras regiones integradoras del sistema nervioso.
Las investigaciones médicas también apuntan a que más allá de la conducta observable, pueden presentarse síntomas no tic relacionados, como pensamientos obsesivos o impulsos internos. Un estudio revisado en PubMed Centra (PMC) documenta la prevalencia de síntomas obsesivo-compulsivos e impulsividad entre quienes tienen Tourette, mostrando que esas manifestaciones mentales pueden coexistir con los tics clásicos.
Otra dimensión relevante la aporta la noción de «urge intolerance» o intolerancia a la urgencia premonitoria, un concepto investigado en adultos con Tourette. Un estudio de Frontiers in Psychiatry encontró que las personas con mayor dificultad para tolerar esas sensaciones internas tienden a tener tics más graves y mayor impacto funcional. En el contexto de Williams, esos pensamientos intrusivos podrían corresponder a esa carga interna, latente, que no siempre desemboca en un tic visible, pero que genera una carga emocional diaria.
*Fuente: El Heraldo México
