Al igual que la UNLaR, los docentes de la Universidad Tecnológica Nacional Regional La Rioja no iniciarán el ciclo lectivo. Denuncian una «asfixia salarial» con sueldos que rondan los 300 mil pesos.
La tensión en el ámbito universitario riojano alcanzó su punto crítico. El gremio FAGDUT confirmó que la UTN La Rioja se plegará al paro nacional docente durante toda la próxima semana, impidiendo el inicio de clases previsto para el 16 de marzo. La medida de fuerza responde al reclamo por el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y la urgente recomposición de los haberes.
Asfixia salarial
Se trata del sector que sufrió la caída más profunda de su poder adquisitivo desde que Javier Milei asumió como presidente. Hoy, dependiendo la ponderación del IPC que se tome de referencia, un docente cobra entre un 25% y un 30% menos de lo que percibía, en términos reales, hace poco más de dos años. Según datos del Indec, los empleados públicos en general resignaron un 17 por ciento.
Dicho de otra forma, según una elaboración realizada por docentes de la Universidad de Moreno basada en datos del Indec, un jefe de Trabajos Prácticos (JTP) con dedicación simple y diez años de antigüedad, cuyo salario equivalía al valor de 43 kilos de asado en noviembre de 2023 hoy apenas puede consumir 22 kilos del mismo corte.
Pero la realidad puede ser todavía peor para una inmensa mayoría de los docentes que, por sus bajos salarios de convenio, perciben la denominada garantía salarial que el gobierno mantiene congelada hace ya más de un año y que concede apenas $ 259 mil por cargo de 10 horas semanales.
El ajuste abarca al salario docente que representa casi el 90% del total del presupuesto de las casi 70 universidades nacionales pero involucra a todo el sistema universitario. Un estudio elaborado por el sindicato docente Conadu indica que en 2025 el presupuesto para la educación de nivel superior representó apenas un 0,51% del PBI cuando, en 2023 llegaba al 0,72% y en 2015 representaba el 0,85 por ciento. Ese ajuste afecta además las becas estudiantiles, el mantenimiento edilicio, el pago de servicios y los materiales e insumos de laboratorios y hospitales universitarios. En 2026, las universidades recibirán $ 5.241.992 millones cuando en 2023 percibían el equivalente a $ 8.110.393.
Plan de lucha
Pero el conflicto que se avecina y que involucra el acceso a la educación pública de más de 2 millones de estudiantes, reúne un ingrediente adicional que le da respaldo y oficia de acicate. Por dos años consecutivos el Congreso aprobó la ley que obliga al Ejecutivo a retrotraer el presupuesto y los salarios universitarios al valor de 2023 y que el presidente vetó en dos oportunidades. El segundo de esos vetos, en 2024, fue rechazado por el Parlamento y la ley quedó ratificada en todos sus términos. Contrario a lo que establece la legislación vigente (ver recuadro), el gobierno no acató lo dispuesto por el Poder Legislativo y, por el contrario, profundizó todavía más el deterioro del poder adquisitivo discontinuando las ya defectuosas paritarias. Ahora, además, presentó un proyecto de ley que apenas recompone un 12% de los ingresos.
Por eso la determinación de los docentes a encarar un conflicto es muy profunda. Las tres federaciones sindicales conciliaron un mandato de paro de una semana pero por abajo crece fuerte el reclamo del paro por tiempo indeterminado. Así lo votó una masiva asamblea de docentes universitarios de la UBA realizada en la Facultad de Medicina y ese fue el mandato que llevó la Asociación Gremial Docente de la UBA (AGD-UBA) al congreso de la federación ConaduH. Lo mismo sucedió en otras 15 asambleas docentes de base de las principales federaciones.
En ConaduH, de la CTA Autónoma, la moción de paro por tiempo indeterminado agrupó a 41 delegados de once universidades entre las que se destacan la UBA y las de Córdoba, Tucumán, Luján y Salta. La moción “moderada” de paro por una semana sumó 57 votos.
En la otra federación de la CTA de los Trabajadores, Conadu, también se hizo sentir el reclamo de la huelga indefinida. Así votaron las asambleas de La Plata, Córdoba, Quilmes, Río Cuarto, General Sarmiento y Jauretche.
