La jueza de Violencia de Género dialogó con MEDIOS RIOJA, y calificó como un «retroceso» los proyectos legislativos que buscan sancionar estas denuncias y alertó que sectores acusados de abuso instrumentalizan estos eslóganes para obstaculizar la justicia.
En el marco de un complejo debate social y legislativo, la jueza de Violencia de Género, Gisela Flamini, expresó su profunda preocupación por la demora en los tiempos de la justicia y el avance de discursos que, bajo el lema de las «falsas denuncias», amenazan con revictimizar a quienes rompen el silencio.
Una justicia que llega tarde
Para Flamini, la efectividad del sistema judicial es la única barrera real contra la exposición pública de los casos. Según la magistrada, «una justicia que llega tarde revictimiza a la persona». Cuando los tiempos procesales no acompañan la urgencia de las víctimas, se generan vacíos que terminan siendo ocupados por el escrache social, el cual a menudo deriva en nuevas complicaciones legales para las denunciantes.
El fallo del «pago millonario» y el clima político
La jueza se refirió a un reciente fallo que condena a una mujer a pagar una suma millonaria por escrachar a su expareja. Si bien Flamini no cuestionó la legalidad de la sentencia en sí, puso el foco en el contexto de oportunidad:
«No dudo de un fallo justo, solo que el momento en que se dictó viene colindante en este intento de reforma del Código Penal y no ayuda, porque salen sectores antifeministas que se sirven de ese tipo de temas».
El peligro de los «eslóganes políticos»
Uno de los puntos más críticos de su análisis fue la apropiación del concepto de «falsa denuncia» por parte de personas que cuentan con abundantes pruebas de abuso en su contra. Flamini describió como «bastante peligroso» que individuos procesados se arrojen a esta causa para justificarse públicamente.
La jueza advirtió haber visto imágenes de personas en marchas contra las falsas denuncias que poseen evidencias contundentes en su contra en expedientes judiciales.
Pseudo amenaza: Calificó los proyectos legislativos sobre esta materia como una estrategia para amedrentar a las víctimas y frenar el acceso a una respuesta judicial con perspectiva de género.
El desafío de la perspectiva de género
La magistrada concluyó que estos movimientos no solo buscan desacreditar denuncias individuales, sino que funcionan como un obstáculo sistémico. El uso de estos eslóganes políticos, según Flamini, desvía el foco de la problemática central: la necesidad de una estructura judicial ágil que garantice derechos y brinde seguridad a las víctimas sin que estas deban recurrir a mecanismos de exposición que luego se vuelven en su contra.
