La edil capitalina rompió el silencio en MEDIOS RIOJA, tras sufrir hostigamiento físico en el recinto. Apuntó directamente contra el entorno de Martín y «Lule» Menem como «líderes intelectuales» de una red de violencia digital y difamación.
En una jornada marcada por la tensión institucional, la concejala Karina Martínez lanzó una denuncia que sacude los cimientos políticos de la capital riojana. Tras abandonar las filas de La Libertad Avanza (LLA) para integrarse al bloque «Por La Rioja», Martínez denunció haber sido víctima de un plan sistemático de hostigamiento, intimidación física y violencia de género diseñado para disciplinar a quienes se apartan de la conducción partidaria.

Emboscada en el recinto
Según el relato de la edil, el conflicto escaló a niveles físicos durante la última sesión. Martínez identificó a Javier Ruiz, Roger Arias y un joven de apellido Párraga como los responsables de invadir el espacio exclusivo de los concejales para filmarla y amedrentarla mediante gestos y muecas.
«No es la primera vez que veo cómo se desacredita mi función y, lo más grave, mi persona. Pedí presencia policial y que conste en actas: los militantes de LLA estaban intimidándome en mi propio lugar de trabajo», declaró Martínez, subrayando que estas personas vulneraron los límites del recinto ante la mirada de las autoridades.
«Mercenarios de la militancia»
La denuncia de Martínez fue especialmente punzante al referirse a la logística detrás de estos ataques. Calificó a los agresores como «mercenarios» que actúan por una retribución económica camuflada en contratos estatales.
- El «Premio»: La concejala denunció que estos militantes son recompensados con cargos de asesores en la Cámara de Diputados.
- La Operatoria: Señaló a figuras como Matías Agüero y Omar Menem en el armado local, pero elevó la responsabilidad a la cúpula nacional: «Esto podría ser por orden de Martín o Lule Menem; los he signado como líderes intelectuales de la violencia digital».
Violencia de género y difamación sexual
Uno de los puntos más crudos de su declaración fue la denuncia por las campañas de desprestigio en redes sociales. Martínez afirmó que, al no mostrar «obediencia», el aparato digital del espacio comenzó a difundir calumnias que atacan su dignidad como mujer.
«Sugirieron una especie de prostitución para salir en los medios. Dicen que pago mis notas periodísticas con favores sexuales. Jamás he compartido esas prácticas», sentenció con firmeza, asegurando que ya se encuentra asesorada legalmente para solicitar una medida de protección de persona.
Un nuevo rumbo político
La concejala, que ahora integra el bloque junto a Ángel Ávila bajo el ala de Felipe Álvarez, cerró su descargo advirtiendo que ya no tiene miedo a las «operetas» que suelen silenciar a otros dirigentes: «El que es violento no va a cambiar. En su momento me callé, pero ahora no. No voy a tolerar ninguna desacreditación a mi persona ni a mi profesión».
La concejala confirmó que posee audios y capturas de pantalla que probarían la existencia de grupos de WhatsApp destinados a coordinar ataques digitales, los cuales habrían sido borrados recientemente por los administradores para intentar ocultar las pruebas ante la justicia.
