El Gobierno Nacional puso en marcha el «Plan de Retiros de Voluntad Recíproca» para el personal de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), mediante la Resolución 68/2026. Esta medida, que busca reducir la estructura del organismo a través de compensaciones económicas, ya comenzó a mostrar sus primeros movimientos en la provincia de La Rioja, donde se confirmaron las primeras adhesiones en Capital y el interior.
En diálogo con MEDIOS RIOJA, Marcelo Córdoba, delegado de los trabajadores de ANSES en La Rioja, manifestó la postura del sector gremial frente a lo que consideran una estrategia de «achicamiento del Estado». Según el representante, este tipo de políticas suelen presentarse inicialmente como rumores para luego consolidarse como realidades que afectan la estabilidad laboral. En este sentido, calificó al programa como un sistema de «despidos encubiertos», señalando que la invitación al retiro alcanza a empleados con apenas dos años de antigüedad y se extiende hasta los 62 años.
Un punto crítico de la denuncia gremial radica en la situación de las mujeres trabajadoras. Aunque la edad jubilatoria formal es a los 60 años, muchas optan por extender su actividad hasta los 65 para mejorar su haber. El nuevo plan, aseguran, presiona para un cese anticipado que no garantiza las condiciones de una jubilación digna, especialmente en un contexto donde el personal recurre a estas sumas de dinero para cancelar deudas urgentes.
En cuanto a la operatividad en la provincia, ya se han registrado trámites de retiro en la capital riojana y en la localidad de Chepes. Desde el gremio advierten que la disminución de la planta docente generará un cuello de botella en la prestación de servicios, lo que derivará inevitablemente en mayores tiempos de espera y un incremento en la tensión entre el público y los empleados que continúen en sus puestos.
Finalmente, la dirigencia gremial comparó esta gestión con procesos similares ocurridos en las décadas de los 90 y durante el periodo 2015-2019, sosteniendo que el fortalecimiento de las instituciones estatales es el único camino para garantizar políticas de control y atención ciudadana eficientes. Por ahora, el clima dentro de las oficinas de ANSES es de incertidumbre ante una capacidad de atención que se prevé cada vez más limitada.
