En una fuerte defensa de la institucionalidad, la diputada provincial por la Unión Cívica Radical (UCR), Gabriela Rodríguez, cuestionó duramente el comportamiento parlamentario de su par Diego Molina Gómez, tras la presentación de una cuestión de privilegio y denuncias por agravios en su contra, y la del partido que representa. La legisladora chileciteña aseguró que la función pública exige seriedad y debate en el recinto, marcando una distancia crítica frente a lo que denominó como «política de redes sociales».
Rodríguez enfatizó que el rol de un representante debe centrarse en el estudio de proyectos y la discusión en las comisiones, ámbitos donde, según afirmó, el diputado cuestionado mantiene un silencio absoluto. «Hoy no la estamos pasando bien como argentinos y riojanos; no voy a hacer show mediático en la Cámara», sentenció la legisladora, subrayando que su formación política le dicta priorizar los intereses de la realidad de su comunidad por sobre la búsqueda de títulos mediáticos vacíos.

Uno de los puntos de mayor fricción radica en las declaraciones de Molina Gómez sobre un supuesto pacto entre el oficialismo y el radicalismo respecto a la Ley del Consejo de la Magistratura. Rodríguez desmintió categóricamente estas versiones, explicando que la normativa fue fruto de un intenso trabajo en la Comisión de Asuntos Constitucionales con todos los sectores involucrados. En ese sentido, señaló la falta de compromiso del legislador durante el proceso, indicando que solo participó en una ocasión de forma virtual.

Asimismo, la diputada se refirió a los límites de la inmunidad parlamentaria. Si bien reconoció que la Constitución protege a los legisladores ante posibles excesos verbales durante un debate acalorado en el recinto, aclaró que esto no constituye una «carta blanca» para insultar o difundir información falaz fuera del ámbito legislativo. «La libertad de opinión, en quien está en ejercicio público, se achica y hay que dar explicaciones», argumentó.
«Es un mentiroso. Desde el año pasado ahora, hay que ver la producción legislativa», fustigó.
Finalmente, Rodríguez apeló a la responsabilidad política de sus pares y sugirió a la ciudadanía observar la producción legislativa real de cada diputado. Con un llamado a recuperar la seriedad institucional, concluyó que la Legislatura no debe convertirse en un espacio para el espectáculo digital, sino en un órgano de trabajo constante que brinde soluciones a los problemas de la provincia.
