En lo que va de la gestión desde noviembre de 2023, el combustible aumentó un 388%. El impacto se siente con fuerza en el consumo local y el precio de los alimentos.
Los conductores riojanos se despertaron con un nuevo escenario en las pizarras de las estaciones de servicio YPF. El litro de nafta súper alcanzó la barrera de los $2.100, consolidando una tendencia alcista que no da tregua: el valor actual ya quintuplica lo que se pagaba hace menos de tres años.
Con un incremento acumulado que ronda el 388% desde noviembre de 2023, la preocupación se traslada de los surtidores a la economía doméstica. En una provincia donde se estima que el 80% de los conductores utiliza nafta súper, el impacto es transversal a todas las clases sociales.
Los puntos clave del aumento:
- Costo de llenado: Cargar un tanque promedio de 50 litros demanda ahora una inversión de $105.000.
- Efecto en cadena: El sector logístico advierte que la suba se trasladará de inmediato al precio de los productos básicos y servicios de transporte.
- Realidad local: En La Rioja, la dependencia del vehículo particular es alta debido a las distancias y la estructura del transporte público, lo que vuelve al combustible un insumo crítico.
Preocupación por la inflación
«Ya no se puede planificar la semana. Lo que antes era un gasto fijo, hoy es un lujo que nos obliga a recortar en comida o servicios», señaló un conductor local mientras cargaba el mínimo indispensable en una estación céntrica.
El panorama no es alentador para los próximos meses. Analistas del sector sugieren que, mientras continúe el proceso de sinceramiento de precios y la actualización de los impuestos al combustible, el techo de los $2.100 podría quedar corto antes de fin de año.
