El especialista Víctor Tonelli analista y consultor del mercado ganadero explicó a Medios Rioja que el consumo de carne vacuna atraviesa un cambio estructural y que la caída de la oferta, junto con el aumento de los precios, favoreció el reemplazo por pollo y cerdo. Según señaló, la tendencia podría continuar durante los próximos años.
Según manifestó hace seis décadas cada argentino consumía unos 82 kilos de carne vacuna por año, mientras que actualmente la cifra ronda los 45 kilos. En paralelo, el consumo de pollo y cerdo pasó de 12 a unos 70 kilos por habitante.
Tonelli planteó que esto no responde exclusivamente a una coyuntura política o económica, sino a una transformación estructural de los hábitos de consumo. A su vez, explicó que durante los últimos años la producción ganadera sufrió una reducción del stock de aproximadamente 3 millones de cabezas, principalmente como consecuencia de una fuerte sequía en las zonas de cría.
La menor oferta de hacienda, frente a una demanda que se mantiene, presionó sobre los precios. En ese contexto, el consumidor encontró alternativas en otras carnes, particularmente el cerdo y el pollo.
Otro dato que aportó el especialista es que el precio promedio de exportación de la carne argentina aumentó 32% en dólares entre julio de un año y julio del siguiente, reflejando también el contexto de la demanda internacional.
Tonelli anticipó además que el consumo interno de carne vacuna podría continuar disminuyendo durante los próximos años, al considerar que todavía llevará tiempo recomponer el stock ganadero y que no observa una recuperación suficiente del salario promedio como para recomponer el poder adquisitivo.
Tonelli también descartó que el cambio pueda explicarse principalmente por cuestiones de salud. Según su interpretación, el factor central actualmente es la relación de precios entre las distintas carnes y la disponibilidad de oferta.
