El sector que encabeza Luis Barrionuevo, junto con referentes de La Fraternidad y la UTA, rechaza el esquema de protestas escalonadas y busca impulsar un paro de 36 horas.
La CGT llega a una reunión clave de su Consejo Directivo con posiciones internas cada vez más marcadas sobre cómo continuará el plan de lucha contra el Gobierno de Javier Milei. Mientras el sector mayoritario de la central obrera evalúa avanzar con protestas sectoriales y escalonadas, un grupo de sindicatos presiona para que se convoque a un paro de 36 horas.
Crece la interna en la CGT por el alcance del próximo paro contra el Gobierno
La postura más dura es impulsada por el espacio que lidera Luis Barrionuevo, titular de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA), junto con dirigentes aliados como Omar Maturano, de La Fraternidad, y Roberto Fernández, de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Este último gremio ya no integra formalmente la conducción cegetista.
Ese bloque se reunirá esta tarde en la sede de UTHGRA para unificar una propuesta antes del encuentro del Consejo Directivo de la CGT, previsto para este jueves en la sede de Azopardo 802. La intención es llegar con una posición común y plantear una alternativa al esquema de protestas “a la francesa” que gana terreno entre los sectores dialoguistas.
El sector que responde a Barrionuevo rechaza la idea de aplicar medidas escalonadas por actividad. Considera que esa modalidad no alcanza para modificar la posición del Gobierno y sostiene que la respuesta sindical debe ser una paralización total de actividades.
En esa línea, dirigentes de ese espacio plantean que la CGT fue “demasiado tolerante” con la administración nacional y que hace falta una medida más contundente. Además de los cuestionamientos por la situación salarial y el empleo, el grupo también pondrá sobre la mesa la crisis de las obras sociales sindicales, a las que describen como desfinanciadas y sostenidas con recursos de los propios gremios.
La situación del sistema sindical de salud aparece como otro eje de presión interna. En el barrionuevismo anticipan que se analizarán acciones específicas para reclamar una respuesta urgente del Gobierno.
El ala dialoguista impulsa medidas por sectores
Del otro lado, el sector mayoritario de la CGT apuesta a un plan de lucha con protestas por sectores, que incluya paros, asambleas, volanteadas y movilizaciones alternadas. La idea es sostener la presión con continuidad y desembocar más adelante en una medida nacional de mayor alcance.
Esa estrategia se inspira en el modelo de protestas aplicado en Francia contra la reforma jubilatoria impulsada por Emmanuel Macron en 2023. En la CGT, quienes respaldan esa línea consideran que un paro general aislado, sin continuidad, pierde eficacia y no garantiza un resultado político concreto.
La propuesta venía siendo planteada desde hace meses por el titular de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), Juan Carlos Schmid, junto con el líder de la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA), Juan Pablo Brey.
El primer debate formal sobre el tema se realizó el miércoles pasado, durante una reunión entre referentes de la CGT y dirigentes de confederaciones sindicales de la industria, el transporte, la energía y la alimentación. Allí se discutieron distintas alternativas para la nueva etapa del plan de lucha.
La propuesta más extrema fue un paro por tiempo indeterminado, planteada por Maturano, aunque no reunió consenso. En cambio, sí hubo un acuerdo mayoritario en avanzar hacia medidas alternadas por actividad, con la posibilidad de sumar a otros sectores afectados por el programa económico.
Un Consejo Directivo atravesado por tensiones
La reunión de este jueves se dará en un clima de fuerte presión interna. Además del debate sobre el alcance del paro, la conducción de la CGT buscará ordenar la participación de los sindicatos en las reuniones de la central obrera.
La cúpula cegetista pretende exigir que los secretarios generales asistan personalmente y no deleguen su presencia en dirigentes de segunda o tercera línea. El planteo responde a una queja interna: algunos gremios reclaman medidas de fuerza de alto impacto, pero luego no garantizan adhesión plena en sus propias actividades.
Entre los sectores señalados por ese cuestionamiento aparecen la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), La Fraternidad y Gastronómicos, entre otros.
En paralelo, también hay dirigentes que ya comenzaron a mover sus propias agendas sectoriales. Sergio Romero, de la Unión Docentes Argentinos (UDA) y secretario de Políticas Educativas de la CGT, inició conversaciones con gremios de la actividad para impulsar un paro docente después del 19 de julio, en reclamo de una mejora en el salario mínimo del sector, congelado en 500 mil pesos desde hace un año.
El triunvirato de la CGT, integrado por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, sintoniza con el ala dialoguista que integran dirigentes como Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Hugo Moyano y José Luis Lingeri.
En ese sector creen que la propuesta de un paro de 36 horas no reunirá apoyo suficiente dentro del Consejo Directivo y que, en cambio, terminará imponiéndose el esquema de protestas escalonadas. Sin embargo, el debate volvió a exponer las diferencias internas de una CGT que busca definir cómo enfrentar al Gobierno sin profundizar sus propias fisuras.
