En el marco de la visita oficial de Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA, el Automóvil Club Argentino fue escenario de un encuentro que reunió a ministros nacionales, gobernadores y al jefe de Gobierno porteño. El respaldo político al proyecto para recuperar el Gran Premio de Argentina quedó plasmado en una mesa con fuerte presencia federal.
La visita de Mohammed Ben Sulayem, máximo responsable de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), dejó una fuerte señal política y deportiva en la Argentina, en momentos en que crece la expectativa por el posible regreso de la Fórmula 1 al país.
Luego de recorrer el Autódromo de Buenos Aires junto al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, para conocer de primera mano el ambicioso proyecto de modernización de la infraestructura y de las condiciones de seguridad del circuito, la agenda oficial tuvo un cierre de alto contenido político: una cena de gala en las instalaciones del Automóvil Club Argentino (ACA).
El encuentro funcionó como una demostración de respaldo al proyecto y reunió en una misma mesa a representantes del Gobierno nacional, autoridades porteñas y gobernadores provinciales. En ámbitos vinculados al automovilismo, la convocatoria fue incluso definida informalmente como la “Liga de Gobernadores del Automovilismo”, en referencia al peso territorial de los dirigentes que participaron de la velada.
El mensaje fue claro: el eventual retorno del Gran Premio de Argentina no aparece únicamente como una iniciativa circunscripta a la Ciudad de Buenos Aires, sino como un proyecto capaz de articular intereses deportivos, turísticos, económicos y políticos a escala nacional.
Una mesa con respaldo político y diplomático
La mesa principal estuvo encabezada por César C. Carman, presidente del Automóvil Club Argentino, y Mohammed Ben Sulayem. También participaron el jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, Diego Santilli, y el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno.
La presencia de ambos funcionarios nacionales otorgó al encuentro una dimensión que excedió lo estrictamente deportivo. La posibilidad de que la Argentina vuelva a formar parte del calendario de la Fórmula 1 supone una operación de gran envergadura, que requiere coordinación institucional, inversiones, infraestructura y una estrategia de posicionamiento internacional.
El respaldo federal quedó reforzado con la participación de gobernadores y autoridades provinciales vinculados al automovilismo y a la promoción del deporte motor. Entre los presentes estuvieron el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora; el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri; el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil; y el gobernador de San Juan, Marcelo Orrego.
La diversidad de procedencias geográficas y políticas fue uno de los datos centrales de la noche. La fotografía de la mesa buscó transmitir, además, que el eventual regreso de la máxima categoría del automovilismo mundial puede convertirse en una plataforma para proyectar a la Argentina en materia de turismo, actividad económica y eventos internacionales.
El Autódromo de Buenos Aires, en el centro de la escena
La jornada había comenzado con la recorrida de Ben Sulayem por el Autódromo de Buenos Aires, donde pudo interiorizarse sobre el plan de reacondicionamiento y modernización del histórico circuito porteño.
La infraestructura aparece como uno de los principales puntos de atención de cara a cualquier candidatura argentina. La actualización de las instalaciones, las condiciones de seguridad y la adaptación del trazado a los estándares internacionales son aspectos determinantes para que el escenario pueda recibir nuevamente a la Fórmula 1.
En ese contexto, la visita del titular de la FIA adquirió especial relevancia. Más allá de la agenda protocolar, su presencia permitió exhibir los avances proyectados y poner en contacto directo a las autoridades deportivas internacionales con los responsables políticos e institucionales de la iniciativa.
Una apuesta que busca convertirse en política de Estado
La cena en el ACA terminó de darle volumen político a las gestiones. La presencia de funcionarios nacionales y mandatarios provinciales permitió consolidar la idea de que el operativo para recuperar el Gran Premio de Argentina requiere una estrategia coordinada y de largo plazo.
El desafío no es menor. El regreso de la Fórmula 1 implicaría recuperar para el país uno de los eventos deportivos de mayor impacto global, con capacidad para atraer visitantes, generar movimiento económico y colocar nuevamente a la Argentina en el mapa internacional del automovilismo.
Por eso, el encuentro dejó algo más que una foto protocolar. La reunión buscó instalar un mensaje de unidad: el proyecto para reacondicionar el circuito porteño y avanzar en las gestiones para recuperar una fecha del calendario mundial cuenta con respaldo político en distintos niveles del Estado.
