La Unión Obrera Metalúrgica quedó en el centro de una pulseada judicial, política y sindical de alto voltaje. Tras el fallo de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que anuló las elecciones del gremio, desplazó a Abel Furlán de la conducción nacional y ordenó la intervención de la organización por 180 días, distintos sindicatos convocaron a un “abrazo” masivo a la sede central de la UOM, ubicada en Adolfo Alsina 485, en la Ciudad de Buenos Aires.
La protesta fue convocada para este martes 26 de mayo a las 12 y reunirá a dirigentes, delegados, comisiones internas, trabajadores metalúrgicos y columnas de otros gremios. La conducción desplazada anticipó que apelará la resolución judicial y que llevará la defensa de la organización sindical “a cada fábrica y a cada seccional”.
“Pueden intentar intervenir la conducción, pero no van a poder intervenir la voluntad de los trabajadores metalúrgicos”, planteó Furlán en la previa de la movilización. Para el dirigente, el fallo busca “disciplinar al sindicato industrial más importante de la Argentina” en medio de una discusión salarial tensa y de un escenario económico atravesado por el deterioro de la industria.
La protesta frente a la sede de la UOM
El acto central se realizará frente a la sede nacional del gremio metalúrgico, en el barrio porteño de Monserrat. La convocatoria apunta a mostrar volumen sindical después de una resolución judicial que sacudió al movimiento obrero y encendió alertas en distintas centrales.
A la movilización se sumarán delegaciones del Frente de Sindicatos Unidos, el espacio que reúne a más de 140 organizaciones gremiales y que viene confrontando con la política laboral del Gobierno nacional. También anunciaron presencia sectores de ATE, Aceiteros, Camioneros, las CTA, organizaciones de izquierda, cuerpos de delegados y agrupaciones clasistas.

Desde algunos sectores del FreSU ya plantearon que, después del abrazo a la UOM, se evaluarán nuevas medidas de fuerza. El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, fue uno de los dirigentes que salió con más dureza: advirtió que “si no vamos a una huelga general, se quedan con los sindicatos”, en rechazo a la intervención judicial.
El fallo que encendió la reacción gremial
La resolución fue dictada el viernes pasado por la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. El tribunal declaró la nulidad de las elecciones realizadas en la seccional Campana de la UOM y extendió esa decisión a la elección nacional de autoridades, celebrada el 18 de marzo.
El fallo dispuso el desplazamiento inmediato de Abel Furlán y de toda la conducción nacional, declaró la acefalía del sindicato y ordenó una intervención por 180 días. El abogado Alberto Biglieri fue designado como interventor, con la tarea de encabezar el proceso interno y convocar a nuevos comicios.
La decisión fue firmada por los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González. En el fallo, el tribunal sostuvo que el proceso electoral en la seccional Campana no había garantizado una elección “confiable, segura ni transparente”, a partir de los cuestionamientos formulados por la Lista Naranja, sector opositor a la conducción de Furlán.
La elección de Zárate-Campana
El conflicto comenzó con las elecciones realizadas entre el 2 y el 4 de marzo para renovar autoridades en la seccional Zárate-Campana. Allí, el oficialismo sindical encabezado por Furlán se impuso con una amplia diferencia, pero la lista opositora denunció irregularidades en el manejo de las urnas durante las tres jornadas de votación.
Uno de los puntos cuestionados fue la falta de escrutinios provisorios diarios. A partir de esa denuncia, la Justicia laboral dictó una medida cautelar que ordenó suspender de manera provisoria el Congreso Nacional de la UOM, donde se definirían las autoridades de todo el país.
La conducción metalúrgica rechazó esa medida y denunció una operación contra el gremio. Finalmente, el 18 de marzo la UOM realizó su Congreso Nacional y Furlán fue reelecto como secretario general por un nuevo período de cuatro años, con el respaldo de 48 de las 53 seccionales.
La posición de Furlán
Furlán aseguró que la UOM apelará el fallo y que no aceptará una intervención que, según sostuvo, tiene motivaciones políticas y económicas. Para el dirigente metalúrgico, el conflicto no se limita a una disputa interna por cargos, sino que está atado al poder de negociación del sindicato en plena pelea salarial.
“La disputa es por el salario. Quieren una UOM débil para congelar salarios”, afirmó. En esa línea, planteó que el fallo aparece en un momento de fuerte tensión con las cámaras empresarias del sector y en medio de una ofensiva oficial sobre derechos laborales.
El dirigente también vinculó la intervención con antecedentes históricos del sindicato. Recordó que la UOM fue intervenida durante las dictaduras de 1955 y 1976 y sostuvo que cada proyecto de ajuste, apertura económica y destrucción del aparato productivo intentó condicionar al sindicalismo industrial.
El respaldo de otros sindicatos
La intervención de la UOM generó un rápido alineamiento de sectores sindicales en apoyo a Furlán. Desde el FreSU denunciaron un “ataque directo” contra una organización que, según remarcaron, tuvo un rol activo en el rechazo a la reforma laboral y en la defensa de los derechos de los trabajadores.
La Federación Aceitera, ATE Nacional y otros gremios del frente opositor al Gobierno leyeron el fallo como una señal de disciplinamiento hacia el conjunto del movimiento obrero. En ese clima, algunos dirigentes empujan la idea de avanzar hacia un plan de lucha más amplio.

La CGT, Camioneros y las dos CTA también expresaron respaldo a la conducción metalúrgica. La postal que buscarán mostrar frente a la sede de Alsina será la de una defensa corporativa de la autonomía sindical, pero también una advertencia política al Gobierno de Javier Milei.
La tensión con el Gobierno
La protesta se dará en un contexto de máxima sensibilidad entre el Gobierno y los sindicatos. Desde el inicio de la gestión libertaria, la Casa Rosada impulsó una agenda de reforma laboral, reducción del gasto público y confrontación abierta con sectores gremiales que se oponen al rumbo económico.
En la UOM sostienen que la intervención judicial no puede separarse de ese clima. Para la conducción desplazada, el fallo busca debilitar a un sindicato clave en plena discusión salarial y en un momento en el que la actividad industrial atraviesa dificultades.
Del otro lado, la Justicia fundamentó su decisión en las irregularidades denunciadas durante el proceso electoral de Campana y en la supuesta afectación de garantías de transparencia sindical. Esa diferencia de lectura explica la magnitud del conflicto: para el tribunal, se trató de una cuestión electoral; para la UOM y sus aliados, de un avance sobre la organización gremial.
El plan que viene
Después del abrazo a la sede central, los gremios del FreSU prevén reunirse para definir los próximos pasos. Sobre la mesa aparecen distintas alternativas: desde nuevas movilizaciones hasta medidas de fuerza de alcance nacional.
La definición estará atravesada por la respuesta judicial a la apelación que presentará la UOM y por la capacidad de los sindicatos para sostener una acción común. En el corto plazo, el objetivo de Furlán y sus aliados será mostrar que la intervención no logró desmovilizar a las bases metalúrgicas.
