Un testigo clave de Cuadernos dijo que declaró presionado por Bonadio y Stornelli, y negó haber visto bolsos y valijas de forma habitual.
La causa Cuadernos volvió a quedar bajo tensión en los tribunales de Comodoro Py. Julio César Silva, encargado del edificio de Juncal y Uruguay donde vivió el matrimonio Kirchner, declaró ante el Tribunal Oral Federal 7 y aseguró que en 2018 se sintió presionado durante su declaración ante el entonces juez federal Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli.
El testigo negó haber dicho que el exsecretario presidencial Daniel Muñoz ingresaba de manera habitual al edificio con bolsos y valijas, tal como quedó consignado en el acta de aquella testimonial. Su declaración golpeó uno de los puntos sensibles de la acusación: el rol del departamento de Recoleta como supuesto lugar de acopio de dinero. En noviembre de 2025, la acusación fiscal había señalado ese inmueble como uno de los domicilios donde presuntamente se habrían recibido fondos ilegales, según la imputación leída en el juicio oral.
Una declaración que sacudió el juicio
Silva fue citado como testigo en el juicio oral de la causa Cuadernos, que está a cargo del Tribunal Oral Federal 7, integrado por los jueces Fernando Canero, Germán Castelli y Enrique Méndez Signori. El debate investiga el presunto pago de sobornos de empresarios a exfuncionarios a cambio de contratos de obra pública entre 2003 y 2015.
Durante la audiencia, el encargado del edificio recordó su declaración de 2018 y afirmó que se sintió incómodo por el modo en que fue interrogado. Según relató, le mencionaron a sus hijas y le dijeron que debía responder todo lo que le preguntaran.
Causa Cuadernos
“Me dijeron que yo tenía dos hijas y que tenía que decir todo lo que me preguntara”, sostuvo ante el tribunal, según la reconstrucción del material aportado. Al ser consultado por el abogado José Manuel Ubeira, Silva dijo que esa situación lo puso mal y que la interpretó como una presión.
El señalamiento a Bonadio y Stornelli
El testigo identificó al fallecido juez Bonadio y al fiscal Stornelli como quienes participaron de aquella instancia. Su testimonio se suma a otros planteos de defensas e imputados que, en las últimas semanas, cuestionaron la forma en que se tomaron declaraciones durante la etapa de instrucción.
En abril, empresarios acusados en la causa ya habían declarado ante el TOF 7 que mintieron al admitir pagos ilegales porque, según dijeron, temían quedar presos en el juzgado de Bonadio. Frente a esos dichos, distintas defensas pidieron extraer testimonios para investigar supuestas coacciones, aunque el tribunal resolvió diferir esa decisión para el momento del veredicto.
“Eso yo no lo dije”
Uno de los momentos más fuertes de la audiencia llegó cuando le exhibieron a Silva un fragmento del acta de su declaración de 2018. Allí constaba que Muñoz habría ingresado al edificio con personas y que el testigo habría observado movimientos de bolsos y valijas con frecuencia semanal o quincenal.
Silva reconoció que firmó esa declaración, pero sostuvo que no estaba de acuerdo con lo escrito y que ni siquiera la leyó completa. “Eso yo no lo dije”, remarcó, al negar haber afirmado que existiera un movimiento habitual de bolsos y valijas.
El encargado aclaró que sí vio a Muñoz ingresar al edificio en alguna oportunidad con bolsos y una valija, pero rechazó la versión de un circuito frecuente o sistemático. La diferencia no es menor: la acusación fiscal ubica a Muñoz como uno de los intermediarios finales del supuesto esquema de recaudación ilegal, mientras que al departamento de Juncal y Uruguay lo menciona como uno de los posibles puntos de destino o acopio del dinero.
El allanamiento y la frase atribuida a Bonadio
Silva también recordó el allanamiento realizado en agosto de 2018 en el quinto piso del edificio de Juncal y Uruguay. Según su testimonio, el procedimiento se extendió durante más de once horas y, en un momento, el comisario a cargo llamó a Bonadio para informarle que no habían encontrado nada relevante.
De acuerdo con el relato del testigo, pudo escuchar una voz a los gritos desde el teléfono del efectivo policial. La frase que atribuyó al juez fue contundente: “Se van a quedar hasta mañana, hasta que encuentren algo”.
Silva afirmó bajo juramento que esa voz era la de Bonadio. La declaración abrió un nuevo frente de discusión sobre el desarrollo de los allanamientos y el modo en que se recolectó parte de la prueba durante la investigación inicial.
Un expediente bajo la lupa
La causa Cuadernos ya venía atravesando semanas de fuerte movimiento judicial. En otra audiencia reciente, el expolicía Jorge Bacigalupo, acusado en una causa paralela por la presunta manipulación de los anotadores, declaró como testigo y dijo que Stornelli fue a su casa junto al periodista Diego Cabot antes de la presentación judicial del caso. Según su versión, el fiscal luego lo trasladó a Comodoro Py para declarar ante Bonadio.
Ese testimonio volvió a instalar cuestionamientos sobre el origen del expediente, la cadena de custodia de los cuadernos atribuidos al chofer Oscar Centeno y el recorrido del material que terminó convertido en la base de una de las causas judiciales más resonantes de los últimos años.
La acusación fiscal y el peso de Juncal y Uruguay
Para la fiscalía, el departamento de Juncal y Uruguay tuvo un rol central en el presunto circuito de coimas. En la lectura de la acusación, se sostuvo que Cristina Kirchner habría recibido sumas de dinero en sus domicilios y que Muñoz habría actuado como uno de los intermediarios finales del esquema.
La acusación también mencionó declaraciones de imputados colaboradores que señalaron traslados de dinero hacia distintos inmuebles vinculados a la expresidenta, entre ellos la Quinta de Olivos, la Casa Rosada y el departamento de Recoleta.
La nueva declaración de Silva, sin embargo, introduce una contradicción directa sobre una parte de ese relato: el encargado niega haber afirmado que existiera un ingreso habitual de bolsos y valijas, y sostiene que su declaración anterior no reflejó fielmente lo que había dicho.
Las defensas buscan instalar la presión judicial
El testimonio de Silva refuerza la estrategia de varias defensas, que buscan poner en crisis el modo en que se construyó la causa durante la instrucción. El planteo central apunta a las supuestas presiones ejercidas sobre testigos e imputados para obtener declaraciones que sostuvieran la hipótesis acusatoria.
El debate no es solo jurídico. También tiene un fuerte impacto político. La causa Cuadernos fue presentada durante años como uno de los expedientes emblemáticos de corrupción contra el kirchnerismo, pero las últimas audiencias abrieron una disputa sobre la validez de testimonios, arrepentimientos y procedimientos.Cobertura municipal
En ese marco, Silva se convirtió en una voz clave: no por negar cualquier presencia de bolsos, sino por desmentir la frecuencia y la contundencia de la declaración que se le atribuyó en 2018.
Qué puede pasar ahora
El TOF 7 deberá evaluar el peso de esta declaración junto con el resto de la prueba incorporada al juicio. Por ahora, el tribunal ya había resuelto postergar para el momento del veredicto la decisión sobre eventuales investigaciones por denuncias de coacción realizadas en el marco del debate.
La audiencia dejó una postal incómoda para la acusación: un testigo considerado relevante dijo que firmó un acta que, según afirmó, no reflejaba sus palabras; denunció presiones vinculadas a sus hijas; y atribuyó a Bonadio una orden para continuar un allanamiento hasta encontrar algo.
La causa Cuadernos sigue su curso, pero el juicio oral empezó a mostrar un costado que hasta ahora estaba menos expuesto: la pelea por la credibilidad de las pruebas que le dieron origen.
