Los reconocimientos se realizaron en la zona de “Loma del Torito”, dentro del predio del ex centro clandestino La Perla. Entre las víctimas identificadas están José Luis Goyochea, Nélida Moreno y Adrián Ferreyra.
Nuevos reconocimientos de restos humanos realizados en la zona conocida como “Loma del Torito”, dentro del predio del Ejército donde funcionó el ex centro clandestino de detención La Perla, permitieron identificar a tres riojanos desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar.
Se trata de José Luis Goyochea, su compañera Nélida Moreno y Adrián Ferreyra, cuyos restos fueron reconocidos mediante el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense.
La noticia fue dada a conocer públicamente por el secretario de Derechos Humanos de la Provincia, Delfor Brizuela, quien destacó el avance en la reconstrucción de la verdad histórica y judicial sobre los hechos ocurridos durante aquellos años marcados por la violencia y el silencio.
Cabe recordar que Adrián Ferreyra era hermano del reconocido cantor de tango y recitador Carlos Ferreyra, de extensa y destacada trayectoria artística en nuestra provincia. Ferreyra fue secuestrado en Media Naranja en 1976. Su madre de 95 años será la primera en recibir los restos de su hijo.
A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, el funcionario remarcó que “el amor y la lucha pudieron más que el odio, el silencio, la impunidad y la cobardía”, y reafirmó el pedido de memoria, verdad y justicia impulsado durante décadas por organismos de derechos humanos y familiares de las víctimas.
Según trascendió, se espera que los restos lleguen a la provincia de La Rioja durante el próximo martes.
El anuncio fue validado por el Juzgado Federal N°3, a cargo del juez Miguel Hugo Vaca Narvaja, y los nombres de las víctimas serán revelados en una conferencia de prensa prevista para la próxima semana.
Se habrían encontrado al menos once personas y se está poniendo en conocimiento a las familias. Se trata del segundo grupo de identificaciones logradas por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) junto al Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba en el marco de los trabajos iniciados en 2025 en la zona conocida como Loma del Torito, dentro del predio de la Guarnición Militar de La Calera.
La razón del intervalo entre la confirmación judicial y la divulgación pública de los nombres responde a un protocolo establecido en este tipo de casos. La dinámica habitual consiste en notificar primero a las familias, darles tiempo para procesar la noticia y aguardar su consentimiento antes de difundir la información. Ese mismo criterio se aplicó en la ronda anterior de identificaciones.
Esa primera tanda, revelada en marzo pasado, dio a conocer la identidad de 12 personas secuestradas y asesinadas entre 1976 y 1977, cuyos restos también fueron recuperados en Loma del Torito. Aquellos resultados fueron posibles gracias a la intervención conjunta del EAAF, el Instituto de Medicina Forense y el Departamento de Geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto, con la validación del mismo juzgado federal que ahora certifica el nuevo grupo.
Entre las víctimas identificadas en marzo figuraron José Nicolás Brizuela, abogado y obrero secuestrado en su domicilio del barrio Residencial América el 25 de octubre de 1977; Raúl Oscar Ceballos Cantón, estudiante de Ingeniería y trabajador de FIAT Materfer; Eduardo Jorge Valverde Suárez, delegado de la Federación Universitaria oriundo de Mendoza; y Mario Alberto Nívoli Gauchat, de Ucacha, cuya hija recibió la confirmación 49 años después de su desaparición.
También fueron reconocidos Carlos Alberto D’Ambra Villares, profesor de educación física capturado en la terminal de buses de la capital provincial a los 23 años; Alejandro Jorge Monjeau López, estudiante de arquitectura oriundo de Mar del Plata; Sergio Julio Tissera Pizzi, trabajador aeronáutico con dos hijos; Elsa Mónica O’Kelly Pardo, estudiante de arquitectura secuestrada a los 18 años; Oscar Omar Reyes y Ramiro Sergio Bustillo Rubio, ambos capturados el 18 de octubre de 1977 bajo órdenes del entonces comandante del III Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez. El duodécimo caso no fue divulgado a pedido de la familia.
Durante la conferencia de prensa de marzo, algunos familiares tomaron la palabra. El hijo de Brizuela describió la noticia con una imagen que resumió lo que significa para muchas familias: “Ahora es como decir ‘volvió mi papá’. No tengo que ir más a dar vueltas con una pancarta”, afirmó. El hijo de Valverde Suárez, por su parte, rechazó la idea de una herida cerrada: “A veces me preguntan si cerré las heridas. No, yo quiero que se vea esa sangre. Quiero que esa sangre se vea y que las generaciones futuras estén ahí viéndolas”.
Fuente: Nueva Rioja
