Un informe elaborado a partir de datos de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación advierte sobre la pérdida de puestos de trabajo registrados y un cambio en la composición del mercado laboral argentino, con fuertes caídas en el empleo asalariado privado y público y un crecimiento del monotributo.
Según explicó Sol Pradas economista de la consultora INVECQ en diálogo con Medios Rioja, el informe tomó como referencia los últimos datos oficiales disponibles y señaló que, entre diciembre de 2025 y junio de 2026, se perdieron aproximadamente 46.000 puestos de trabajo asalariados privados registrados. A esto se suma una caída cercana a 15.000 empleos públicos durante el primer semestre del año.
Sin embargo, el panorama resulta aún más significativo cuando se toma como punto de comparación noviembre de 2023, previo al inicio de la actual gestión nacional. En ese caso, la pérdida alcanza aproximadamente 246.000 puestos de trabajo asalariado privado, mientras que el empleo público registra una reducción cercana a los 88.000 puestos.
El dato que compensa parcialmente esta caída es el crecimiento del monotributo, que incorporó alrededor de 170.000 personas, configurando un cambio en la composición del mercado laboral.
“Tenemos una caída muy fuerte en asalariados privados y públicos y una suba importante en independientes monotributistas”, explicó la especialista, quien remarcó que esta transformación ayuda a entender por qué la tasa de desempleo no registra un incremento de la misma magnitud que la pérdida de empleos asalariados.
Comercio e industria, entre los sectores más afectados
Dentro del sector privado, la industria y el comercio aparecen entre las actividades que más puestos de trabajo perdieron durante 2026. En lo que va del año, el comercio registra una caída de aproximadamente 19.500 empleos, ubicándose como el segundo sector con mayor pérdida detrás de la industria, que acumula una reducción cercana a los 24.000 puestos. La situación también alcanza a actividades vinculadas al consumo interno y al movimiento económico de las pequeñas y medianas empresas, sectores que concentran una importante cantidad del empleo formal.
En el caso de la construcción, el panorama presenta algunos signos de estabilización, aunque todavía lejos de una recuperación sólida. El empleo registrado del sector se encuentra aproximadamente 63.000 puestos por debajo del nivel de noviembre de 2023.
Durante julio, además, la actividad de la construcción registró una caída del 4,6%, mientras que se ubicó alrededor de un 4,5% por debajo del nivel de un año atrás. En el acumulado de 2026, en cambio, presenta un crecimiento aproximado del 1,7%.
“Es un sector que está creciendo, está tratando de salir, pero muy lentamente. La verdad es que no está pudiendo tener una dinámica importante como para salir”, explicó.
Una economía que avanza a dos velocidades
Uno de los principales puntos señalados en el análisis es que la economía argentina presenta comportamientos muy diferentes según el sector. Por un lado, aparecen actividades como la industria, la construcción y el comercio, que concentran aproximadamente la mitad del empleo privado registrado y que son precisamente las que presentan mayores dificultades para recuperarse. Del otro lado se encuentran sectores como el agro, la minería y el petróleo, que muestran mayores niveles de crecimiento, pero que tienen una menor capacidad para generar puestos de trabajo debido a que requieren una mayor intensidad de capital y presentan fuertes incrementos de productividad.
“Mientras los sectores que más generan empleo no empiecen a repuntar, va a ser complicado ver una mejora en el empleo formal”, sostuvo la especialista.
En este contexto, también señaló que la incorporación de tecnología y los avances en inteligencia artificial y productividad pueden permitir que determinadas actividades crezcan sin que ese crecimiento se traduzca necesariamente en una generación proporcional de nuevos puestos de trabajo.
¿Llegó la recuperación o todavía falta?
Consultada sobre si la economía ya habría alcanzado el punto más bajo de la denominada “V corta” y estaría comenzando una etapa de recuperación, el especialista planteó que todavía existen señales que obligan a mantener cautela.
Para 2026 se proyecta actualmente un crecimiento económico cercano al 2,1%, aunque las expectativas fueron recortadas considerablemente: inicialmente se esperaba una expansión de alrededor del 3,5%.
La revisión a la baja se explica, entre otros factores, por el comportamiento observado durante los últimos meses. Industria y construcción mostraron fuertes retrocesos en julio y algunos sectores que venían funcionando como motores del crecimiento, como la minería, también evidenciaron cierto enfriamiento durante junio y julio.
De esta manera, el crecimiento económico podría continuar siendo impulsado por actividades vinculadas al agro, la minería y los hidrocarburos, aunque la recuperación del empleo formal dependerá principalmente de que comiencen a mejorar aquellos sectores con mayor capacidad de absorción de trabajadores.
El desafío, en definitiva, no parece estar solamente en que la economía vuelva a crecer, sino en que ese crecimiento consiga traducirse en más empleo formal y mejores oportunidades para los trabajadores.
